Earth Action da cifras sobre la contaminación por microfibras de la industria textil
Un informe reciente de Earth Action destaca el impacto de las microfibras en la industria textil: 92.000 toneladas anuales y un 95% de reducción posible con soluciones técnicas. La organización subraya los múltiples orígenes de las microfibras, así como la importancia en la gestión de lodos y residuos.
Una nueva investigación de Earth Action ha revelado que la fabricación textil genera 92.000 toneladas de microfibras anualmente, la mitad de las cuales acaban en el medio ambiente en forma de residuos.

Las microfibras, generalmente de plástico, son partículas microscópicas que se desprenden de la ropa durante su fabricación, uso y lavado. Una vez liberadas, son extremadamente difíciles de eliminar.
Earth Action destaca que la colaboración en el sector textil, incluyendo el tratamiento de aguas residuales, la eliminación controlada de lodos y unos procesos de fabricación menos contaminantes, podría reducir la fuga de microfibras en la producción textil en un 95%.
El informe, titulado Del Desprendimiento a las Soluciones, incluye la primera base de datos global sobre la emisión de microfibras durante la fabricación textil. Estos datos desplazan el foco hacia la producción textil industrial, que concentra más de la mitad de la contaminación en este aspecto.
Sarah Perreard, cofundadora de Earth Action, ha comentado este primer mapeo completo del sistema. «Hemos cartografiado todo el sistema por primera vez. Cada nueva fase permitirá comprender mejor el panorama, pero la evidencia ya es lo suficientemente sólida como para actuar de inmediato. Gran parte del debate sobre la contaminación por microfibras se ha centrado hasta ahora en lo que sucede después de que los consumidores compren la ropa. Sin embargo, la mitad de la contaminación por microfibras se produce durante la producción, y es ahí donde el cambio es más factible. Abordar las fábricas y plantas de tratamiento es mucho más viable que llegar a millones de hogares».
Tratamiento de aguas residuales y gestión de lodos
La liberación total de microfibras en el mundo se concentra en los principales países productores de textiles, como Bangladesh, Pakistán y China. Sin embargo, esto no se traduce siempre en mayores niveles de contaminación. Una vez considerados el tratamiento de aguas residuales y la gestión de lodos, China supera a Pakistán como el segundo mayor contaminador.
El informe destaca que el tratamiento de aguas residuales puede reducir hasta un 82% la liberación de microfibras, pero su eficacia depende de un sistema completo. Si los lodos —el subproducto de este proceso— no se gestionan correctamente, las microfibras simplemente pasan del agua a la tierra, perpetuando el problema.
Perreard ha añadido: «Capturar no es contener. El tratamiento de aguas residuales elimina el 82% de las fibras del agua, pero si los lodos no se tratan o eliminan de forma segura, esas partículas acaban en los suelos. El tratamiento y la eliminación de lodos son dos partes de un mismo sistema«.
Earth Action demuestra que algunos ajustes relativamente sencillos en los procesos industriales pueden generar reducciones drásticas en la liberación de microfibras:
- Optimización de la fabricación: Mejorar los procesos para minimizar el desprendimiento de fibras.
- Ampliación del tratamiento de aguas residuales: Implementar sistemas avanzados de filtración.
- Control riguroso de los lodos: Garantizar su eliminación o reciclaje seguro.
En conjunto, estas medidas podrían reducir la contaminación entre un 60% y un 90%, según el informe.

Acción coordinada y permanente
El problema de las microfibras no tiene fronteras ni responsables únicos. Por ello, marcas líderes como Under Armour y Patagonia han mostrado su compromiso con un esfuerzo colectivo.
Kyle Blakely, vicepresidente de innovación de Under Armour, lo resume así: «Este informe marca un punto de inflexión. La medición ya no basta; la acción coordinada es imprescindible. Ninguna marca puede resolver esto sola. Nos comprometemos a compartir nuestros datos, metodología y experiencia para avanzar juntos«.
Matt Dwyer, vicepresidente de huella de producto global de Patagonia, añade: «Las microfibras son un problema sistémico que requiere soluciones sistémicas. La colaboración es la única vía para avanzar más rápido, incluso cuando no tenemos todas las respuestas«.
Las microfibras no solo contaminan ríos y suelos, sino que entran en la cadena alimentaria y, cada vez más, en nuestro propio cuerpo. Perreard lo advierte con urgencia: «Estas partículas no se quedan donde se generan. Viajan, se acumulan y, en última instancia, afectan a los ecosistemas y a nuestra salud. La responsabilidad es compartida, y la solución también debe serlo».
Para más información: https://www.e-a.earth/
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