Impresión textil 2026: digitalización y sostenibilidad en auge en FESPA
De la experimentación digital a los requisitos operativos, FESPA avanza las tendencias del sector de la impresión textil en 2026 con Debbie McKeegan, CEO de Texintel.
El sector de la impresión textil se enfrenta a un cambio radical en 2026, impulsado por cinco tendencias principales, descritas por la CEO de Texintel, Debbie McKeegan, en la web de FESPA. Recordemos que se trata de la organización mundial de este sector, que celebrará su próximo salón en Barcelona del 19 al 22 de mayo. La cita engloba seis eventos, entre los cuales destacan Global Print Expo, European Sign Expo y la nueva Textile.

«Algo fundamental ha cambiado en la impresión textil«, según McKeegan. Tras años de tímidos experimentos, el sector ha cruzado un umbral decisivo. Hoy en día, la impresión digital ya no es ni una técnica de nicho ni una solución provisional para tiradas cortas. Se está convirtiendo en el pilar de la producción de una industria textil sometida a presiones por todas partes: la geopolítica, los aranceles, las normativas de sostenibilidad y los consumidores, que exigen saber exactamente qué llevan puesto y de dónde procede.
La señal más clara de este cambio es la reestructuración que se está produciendo en todo el ecosistema textil. Todos los modelos de negocio están evolucionando. La fabricación bajo demanda, que antes era dominio exclusivo de operadores de gama alta o a medida, se está convirtiendo en una necesidad generalizada. Las marcas que antes dependían de grandes tiradas de producción y stock externo están pasando a ciclos más cortos y ágiles, más cercanos al mercado.
El factor determinante no es solo la preferencia de los consumidores por la personalización, sino una lógica comercial inquebrantable: el exceso de existencias resulta caro, los residuos tienen cada vez peor reputación y la fragilidad de la cadena de suministro ha resultado catastrófica para las empresas que no incorporaron la agilidad en sus modelos.
El análisis de Debbie McKeegan desglosa las tendencias más significativas y ofrece información práctica para los profesionales de la impresión textil.

Integrar definitivamente la tecnología disponible
Los datos de crecimiento confirman esta tendencia. Según el informe ‘Global Digital Textile Forecast 2024–2029‘ de Keypoint Intelligence, se prevé que las instalaciones de impresión textil crezcan a una tasa compuesta anual (CAGR) del 6,5% durante ese periodo, pasando de unas 17.000 unidades en 2024 a más de 23.000 en 2029. Más destacable es aún el panorama en cuanto al volumen de tintas: las tintas pigmentadas para aplicaciones textiles están creciendo a una tasa anual del 27,9% —la más rápida de todos los tipos de tinta—, lo que refleja el interés del sector por los flujos de trabajo «de seco a seco». Estos eliminan los procesos de lavado y vaporización, que consumen grandes cantidades de agua, y que tradicionalmente exigían los sistemas de tintes reactivos.
Además, según Grand View Research, el tamaño del mercado mundial de la impresión textil digital se estimó en 5.800,3 millones de dólares en 2024 y se prevé que alcance los 11.596,4 millones en 2030, con un CAGR del 12,7%. Del mismo modo, se estima que el mercado mundial de la impresión personalizada de camisetas crezca a una tasa compuesta anual del 11,5% entre 2025 y 2030, con un valor estimado de 5.160 millones de dólares en 2024. Finalmente, se calcula que el mercado mundial de la impresión directa sobre prendas crezca con un CAGR del 13% en el mismo periodo, rozando los 3.900 millones de dólares en 2030.

Entender las normas regulatorias
En 2026, la sostenibilidad ocupa un lugar central en esta transformación, ya que ha pasado de ser una elección estratégica a convertirse en obligación legal. Europa está imponiendo límites obligatorios para el vertido de aguas residuales, requisitos relativos al pasaporte digital de producto y obligaciones de transparencia en materia de sustancias químicas. Esto hace inevitable la divulgación de información medioambiental a lo largo de todo el proceso.
La certificación empresarial ha dejado de ser voluntaria. Normas como Oeko-Tex Eco Passport, Bluesign y ZDHC Nivel 3 se están convirtiendo en criterios técnicos de adquisición, más que en distintivos de marketing. Las marcas exigen a todos sus proveedores pruebas de rendimiento trazables y verificables. Aquellos que no puedan acreditarlo serán excluidos.
Sin embargo, el mayor reto operativo para las empresas no es de carácter normativo; tiene que ver con la inversión y mejora de competencias. Disponemos de las tecnologías necesarias para competir. Los espectrofotómetros en línea, los sistemas automatizados de pretratamiento, la verificación de la calidad basada en inteligencia artificial y la supervisión de la producción conectada a la nube ya no son conceptos futuristas, sino realidades comerciales en las instalaciones más competitivas. La brecha cada vez mayor entre las empresas líderes y el resto no se debe al acceso al hardware, sino a la disposición de las organizaciones a comprometerse con la transformación de los procesos y el desarrollo del personal.
Lograr mayor eficiencia en la producción
La IA ya está realizando tareas concretas en ámbitos como la variación de diseños, la detección de defectos, la uniformidad del color y la planificación de la producción. Las previsiones de Keypoint Intelligence para 2026 indican que la IA pasará de ser un potencial teórico a convertirse en un elemento central operativo. Irá directamente integrada en las plataformas RIP, los sistemas de control de calidad y la programación del mantenimiento.
Pero la IA no es una fórmula mágica y no debe tratarse como tal. Esto requiere un cambio real de mentalidad, la voluntad de compartir datos a lo largo de todo el flujo de trabajo y un calendario de implementación realista. El valor de la IA reside en la repetibilidad: menos reimpresiones, aprobaciones más rápidas y un control predecible de los costes. Las empresas que consideren la IA como una solución milagrosa se llevarán una decepción. En cambio, aquellas que la vean como una inversión estructural obtendrán su recompensa.
Mientras tanto, la prenda en sí misma está cambiando. Cada vez es mayor el interés de los consumidores por productos que se puedan tocar, que tengan textura y que sean significativos. Las prendas modulares, diseñadas para durar y poder repararse, están ganando terreno. Los tejidos ecológicos —desde el poliéster reciclado y el lyocell hasta nuevos materiales, como el cuero de micelio— están planteando nuevos retos. Asimismo, ofrecen nuevas oportunidades para la impresión digital. Los sistemas de producción de alta velocidad capaces de procesar 640 m²/h o más están creciendo a una tasa compuesta anual del 23,2%. Vienen impulsados precisamente por esta convergencia entre la diversidad de materiales y la escala de producción.

Adaptarse a los cambios del mercado
Las imprentas que tendrán éxito en este entorno serán aquellas que puedan ofrecer agilidad y sostenibilidad al mismo tiempo. Que sean capaces de gestionar tiradas cortas sin sacrificar la calidad, que puedan demostrar su compromiso medioambiental con datos en lugar de meras declaraciones. También deberán ser capaces de adaptar su modelo de producción a medida que el mercado siga evolucionando.
Una producción intuitiva, fluida y sostenible ya no es el santo grial: es un requisito imprescindible. Eventos como FESPA siguen siendo fundamentales precisamente por el intercambio de conocimientos que permiten entre proveedores, profesionales y socios de marca. Ayudará al sector a superar los retos y a descubrir las oportunidades comerciales que le esperan al otro lado.
Para más información: https://www.fespa.com/en/
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