La batalla para eliminar los PFAS de prendas y calzado
La marca estadounidense Keen, de calzado de exterior, ha dado ejemplo en la lucha contra los PFAS, que es larga y compleja
Keen, marca estadounidense de calzado para exterior, descubrió en 2014 que sus artículos usaban PFAS para resistir mejor la suciedad y el agua, pero que podían dañar la salud de sus usuarios. Efectivamente, los cordones, hebillas, los textiles y otros componentes recibían un tratamiento con PFAS antes de ser útiles para su uso en el exterior.
Lauren Hood, responsable de sostenibilidad de la marca, ha comentado: los tratamientos con PFAS se aplicaban a los modelos que se iban a usar en entornos con agua, aunque no era preciso que fuesen a prueba de agua.

La empresa comenzó entonces a pedir a sus proveedores que evitasen el uso innecesario de PFAS. Pronto consiguieron hacerlo en un 65% de los casos. Sin embargo, tardó cuatro años en evitarlos absolutamente, sustituyéndolos por otros químicos.
Ahora, bastantes marcas de prendas y de calzado para exterior están siguiendo ya el mismo camino. Las animan las legislaciones restrictivas que se adoptan en bastantes países y las pautas establecidas por sus clientes, que reaccionan a las demandas de sus clientes. Hay que tener en cuenta que están documentados casi 10.000 químicos que contienen PFAS.
Los PFAS son muy útiles, pero pueden resultar dañinos
Los PFAS son sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, una familia que contiene miles de sustancias químicas con al menos un fuerte enlace carbono-flúor. Estos enlaces permiten a los PFAS repeler el agua de la ropa, pero también hacen que estas sustancias químicas sean extremadamente persistentes en los seres humanos y en el medio ambiente. Según la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos), las investigaciones las han relacionado con daños para la salud, como problemas reproductivos, cáncer y retrasos en el desarrollo de los niños.
Suelen aplicarse a productos como chubasqueros y otros artículos que se utilizan al aire libre. Para cumplir la ley, las empresas tienen que buscar y eliminar esas sustancias de sus productos. Esto significa negociar con los proveedores, analizar los materiales y –si es necesario- rediseñar los artículos. Es probable que estos cambios se extiendan más allá de los países que han prohibido las PFAS a medida que vayan desapareciendo de las cadenas de suministro.
Además de utilizarse para repeler el agua y las manchas, los PFAS pueden acabar en tejidos y productos de forma no intencionada. Los lubricantes para máquinas y otros materiales pueden contener PFAS y contaminar los artículos producidos en las fábricas. Su eliminación podría requerir la realización de pruebas y la búsqueda de materiales alternativos.
En Estados Unidos, California y Nueva York han adoptado ya normativas muy restrictivas para su uso. Ambos Estados reconocen que no existen alternativas en el caso de las prendas para los bomberos, que podrán seguir usándolas. La Unión Europea también está estudiando su prohibición.

No acabaremos con esos químicos hasta que dejen de fabricarse
Los expertos han encontrado restos de PFAS en ropa, alimentos y maquillaje, incluso en muchas marcas denominadas ecológicas y orgánicas. En muchos casos, las marcas no tienen ni idea de lo que contienen los productos que venden, afirma Mike Schade, director de Mind the Store en Toxic-Free Future. Averiguar qué sustancias químicas están presentes puede implicar trabajar a través de varios niveles de proveedores para saber qué añaden a los componentes de un producto. Las empresas también pueden analizar sus productos en busca de flúor, pero naturalmente esto cuesta tiempo y dinero.
A medida que las empresas evitan los PFAS, es importante evaluar la seguridad de las alternativas para asegurarse de que no están pasando de un producto químico perjudicial a otro. No queremos repetir los errores del pasado, ha afirmado Schade.
Entre esos errores se incluye, por ejemplo, la transición de PFAS de cadena larga a PFAS de cadena corta, que contienen menos átomos de carbono. Muchas empresas, como Patagonia, cambiaron a PFAS de cadena corta en 2016. Pero los investigadores afirman que estas sustancias siguen planteando riesgos para el medio ambiente y la salud.
Keen ha eliminado de sus productos todas las sustancias químicas PFAS añadidas intencionadamente, explicó Hood. Pero el trabajo nunca termina, porque nada está realmente libre de PFAS. Están en el hielo del Ártico, en nuestros cuerpos, en todas partes. En última instancia, a menos que interrumpamos la fabricación de PFAS, seguirán apareciendo como contaminantes, ha concluido Schade.
+ Info: https://www.keenfootwear.com/
29.05.2023
