`La industria de la moda se rige por un sistema insostenible en el futuro´


Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next, trabajó varios años como diseñadora en Institutos de Tendencias en París y ya en España, diseñó colecciones para grandes cadenas de moda. Al visitar las fábricas donde se producían las prendas, descubrió que la profesión que tanto le apasionaba estaba haciendo un daño irreversible al mundo. Como consecuencia, pensó en crear algo alternativo. Así nació Slow Fashion Spain, ahora Slow Fashion Next. Hablamos con ella sobre el actual sistema de la moda y sus alternativas.Gemagomez1 ¿Qué piensa del sistema actual de la moda?
Me parece tremendamente aburrido. No percibo esa aparente innovación que nos quieren vender en tendencias. ¿Qué situaciones límites se están dando en la industria de la moda en estos momentos?
El 20% de los vertidos químicos tóxicos que reciben ríos y mares proviene de la industria de la moda. Cada año se pierden unos 120.000 km2 de tierra que se convierte en infértil debido al sistema de producción agrícola que tenemos, en el que está incluido el algodón. Se estima que el 10% de las emisiones de CO2 proviene de la industria textil. Son datos tremendamente preocupantes. Para producir una camiseta de algodón, que pesa unos 250 gramos, se necesitan 2.700 litros de agua. Si este agua es de una región como Uzbekistán, acabaremos con el mar de Aral. Con esto, yo pienso que la industria de la moda se rige por un sistema insostenible en el futuro. Está claro que va a haber puntos de inflexión y el sistema cambiará en un momento determinado. Las cifras hablan. ¿Qué asociaciones, marcas, empresas o diseñadores están dando ejemplo para acabar con “los trapos sucios de la moda”?
En otros países más que aquí. Aquí tenemos algunos ejemplos interesantes, como Thinkingmu o Iouproject.. Son empresas que quieren proponer nuevos modelos de producción y consumo, y que ofrecen marcas con una visión diferente. Sí que es verdad que fuera quizás llevan ya más tiempo metidos en esto, pero a nivel de iniciativas, en España hay muchísimo interés y nacen muchísimas iniciativas emprendedoras con estos criterios.¿Es el Fast-fashion un peligro para nuestro mundo?
Desde luego que sí, el Fast-fashion y todas las demás producciones. Quizás la industria de la moda es la que lleva más implícito eso de “usar y tirar” pero también es cierto que esto pasa con todas las industrias.¿Qué le preocupa más: las circunstancias en que trabajan muchos trabajadores de la industria de la moda, los vertidos de tóxicos o el desconocimiento de los consumidores sobre el tema?
Me importa mucho todo. En el tema de los trabajadores ha habido un antes y un después del derrumbe de Rana Plaza, el tema de los vertidos tóxicos nos debería importar a todos por lo que esto significa para nuestra salud, y sobre el desconocimiento de los consumidores, cada vez se está haciendo más divulgación para que ese desconocimiento se transforme en conocimiento y en ganas de hacer cosas. Pero lo que más me preocupa es que desarrollemos esas alternativas lo suficientemente rápido y de manera exitosa para que se conviertan en una alternativa real al sistema actual.¿Cree que los consumidores darían espaldarazo a la moda rápida si supieran cómo se crea o el precio manda?
El precio manda, está claro. Pero también está claro que la gente no pagaría dos euros por una camiseta si supiera que con eso ayuda a generar miseria, esclavitud, destrucción medioambiental… Lo que pasa es que todavía no hemos construido de una manera inteligente las alternativas. Si hubiera inversión e implicación por parte de toda la cadena -desde la educación hasta la política, pasando por el comercio-, podríamos conseguir ese cambio transformador. ¿Tiene números sobre el crecimiento del slow fashion?
No tenemos números. España es aún un mercado muy emergente, de iniciativas muy nuevas. Sí podemos hablar de lo que está pasando a nivel experiencial, por ejemplo, con la primera tienda de moda que se ha abierto en Madrid, The Circular Project, hemos visto que el cliente que compra repite.¿Cree que el crecimiento de este tipo de moda acabará haciendo obsoleto el actual sistema de la moda?
Estoy completamente convencida. Creo que es muy difícil que el Fast-fashion se reinvente a sí mismo. Es un modelo que no va a caer de la noche a la mañana pero está claro que las iniciativas nuevas ya están ahí. Lo nuevo está empezando a ocurrir y no va por el Fast-fashion.¿Cuál es la misión preferencial de Slow Fashion Next?
Empoderar a las nuevas iniciativas que nacen para que consigan el éxito.¿Cómo fue el principio, cómo ha sido el camino y en qué situación está ahora Slow Fashion Next?
Antes de Slow Fashion Spain, quise crear una marca de moda ecológica, pero me di cuenta de que realmente lo que se necesitaban eran buenos conceptos y una formación. A raíz de ahí nació la formación. El camino pasa por divulgar el sentido del bienestar con uno mismo, que la moda se convierta en un aliado y que desde ese bienestar podamos elegir mejor lo que nos sienta bien y lo que sienta bien al planeta.El pasado 8 de mayo celebraron la IV Jornada de Moda Sostenible, ¿qué resumen nos puede hacer del evento, qué aprendió?
Es la primera jornada en la que he sentido que tenía un equipo potente detrás. Me pareció un lujo tener a cada uno de los ponentes, desde José María Fernández, uno de los representantes más importantes de Ihobe, organismo vasco de ecodiseño, hasta el Sr. Joan Melé, una eminencia de la banca ética, pasando por iniciativas nuevas como la de Nabari, una empresa vasca que está haciendo innovación en el tema de endorfinas, o la de Rosa Escandell de ADCAM… Me di cuenta de que estamos hablando de mucho más que de sostenibilidad. Slow Fashion Spain acaba de cambiar el nombre por Slow Fashion Next, ¿no vende el “Spain”?
Aparte de que es verdad que no vende mucho el Spain, era una decisión estratégica porque nos llaman mucho de fuera, de Chile, de Colombia… y no queríamos limitarnos a un territorio, no creemos en las banderas. El cambio tiene que ser en masa. Next significa eso: más allá.¿Cuáles son sus próximos pasos?
Reafirmar el modelo de negocio, sobre todo a nivel de formación, con contundencia, con aptitud, con los mejores profesionales, para crear esa industria textil a partir de la formación y el networking.* Read the article in english in our magazine: Pinker Moda 349


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