Ante los nuevos cambios en la normativa sobre sostenibilidad que entran en aplicación durante el segundo semestre de 2026, las empresas del sector textil-moda enfrentan una serie de obligaciones que deben tener en el radar y prepararse para afrontarlas. Entre ellas, las nuevas exigencias relacionadas con la inteligencia artificial, las comunicaciones y afirmaciones ambientales, el greenwashing y la trazabilidad de las cadenas de suministro.

El Pacto Mundial de la ONU en España identificó diez cambios normativos que las empresas deberían tener en su radar en 2026. La guía aborda, entre otras cuestiones, la CSRD, la diligencia debida, la economía circular y las medidas frente al greenwashing.

La simplificación normativa no libera a las empresas del textil-moda de demostrar su sostenibilidad.

Entre toda esta nueva normativa en sostenibilidad, destacan tres hitos que entran en vigor en este segundo semestre del año, en materia de inteligencia artificial, afirmaciones ambientales y deforestación.

Rut Ballesteros, experta en sostenibilidad y estrategia ESG, ha analizado las principales obligaciones para las empresas y cómo deben prepararse para afrontarlas. «Muchas empresas siguen abordando la sostenibilidad como una sucesión de obligaciones aisladas. Crean un protocolo, recopilan datos o contratan una consultoría cuando aparece una fecha límite. Sin embargo, todas estas cuestiones forman parte de una misma forma de gestionar la empresa«.

Tres fechas clave en sostenibilidad

El pasado 2 de agosto comenzaron a aplicarse nuevas obligaciones europeas de transparencia para determinados sistemas de inteligencia artificial. Entre otras medidas, las empresas deben informar cuando un usuario interactúa con un sistema de inteligencia artificial, así como identificar cualquier contenido generado o manipulado artificialmente. La medida, recogida en el marco regulatorio europeo, busca evitar la desinformación y garantizar la trazabilidad de los contenidos digitales. Para el sector textil, esto afecta especialmente a herramientas de diseño, chatbots de atención al cliente y plataformas de comercio electrónico que utilicen IA.

Otro momento relevante llegó precisamente el 27 de septiembre de 2026, con la prohibición de afirmaciones ambientales engañosas. A partir de esta semana, la Directiva (UE) 2024/825 obligará a las empresas a verificar que sus mensajes, etiquetas y campañas ambientales tengan fundamento real. Expresiones genéricas como “eco-friendly”, “sostenible” o “respetuoso con el medio ambiente” deberán ir respaldadas por datos concretos y certificaciones. El sector textil, históricamente señalado por prácticas de greenwashing, será uno de los más vigilados. “No se trata solo de evitar multas, sino de reconstruir la confianza con los consumidores”, ha señalado Ballesteros.

Finalmente, el 30 de diciembre entrará en vigor el último gran cambio, con el reglamento europeo sobre productos libres de deforestación. A partir de finales de año, se prohibirá la comercialización de materias primas como ganado bovino, madera, cacao, soja, aceite de palma, café y caucho —y sus derivados— si provienen de zonas deforestadas. Para el sector moda, esto implica revisar proveedores de algodón, viscosa, cuero y otros materiales para garantizar que no están vinculados a la destrucción de bosques. “La trazabilidad ya no es una opción, es una obligación legal”, ha advertido Ballesteros.

El riesgo de actuar tarde: pérdida de competitividad

Para muchas empresas, especialmente pymes, el desafío no es solo cumplir con la normativa, sino evitar quedar fuera de las cadenas de suministro. Aunque algunas no estén directamente obligadas a presentar memorias de sostenibilidad, sus clientes —grandes marcas o distribuidores— sí lo estarán, y exigirán datos fiables.

“Una pyme puede no tener que publicar un informe ESG, pero si quiere mantener un contrato con un cliente internacional o acceder a financiación, necesitará demostrar su sostenibilidad”, ha explicado Ballesteros. La experta recomienda un enfoque integral:

  • Identificar qué normas aplican a la empresa.
  • Asignar responsabilidades en compras, operaciones, marketing y dirección.
  • Revisar comunicaciones ambientales para evitar afirmaciones sin respaldo.
  • Ordenar datos ESG y garantizar su veracidad.
Rut Ballesteros, experta en estrategia ESG y autora del libro ‘Sostenibilidad sin maquillaje’.

Ballesteros, autora del libro “Sostenibilidad sin maquillaje”, insiste en que cumplir la normativa no debe ser un trámite burocrático, sino una estrategia de transformación. “La normativa es el marco, pero la gestión es lo que marca la diferencia. Cumplir sin propósito genera papeles; cumplir con propósito genera innovación”.

El textil-moda, uno de los sectores más intensivos en recursos y con cadenas de suministro globales, es prioritario en la agenda regulatoria. La combinación de IA, deforestación y greenwashing exige una revisión profunda de sus prácticas. Desde el uso de fibras sostenibles hasta la transparencia en la trazabilidad, las empresas deberán adaptarse o enfrentarse a sanciones, pérdida de clientes y daño reputacional.

Para más información: https://www.pactomundial.org/

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