Renewcell -creadora de Circulose- se ha declarado en bancarrota
El trance de Renewcell supone un mazazo para la circularidad de la moda, porque era uno de sus proyectos más sólidos y avanzados.
El 27 de febrero el Consejo de Administración de la empresa sueca Renewcell ha decidido declarar la quiebra de la empresa porque no ha conseguido encontrar financiación que le permita seguir operando. A fines de noviembre del año pasado había preparado una revisión estratégica para remontar las dificultades -ya bien conocidas- pero todos sus intentos han sido en vano.

Renewcell es importante porque es una de las empresas más avanzadas del mundo en reciclaje de productos textiles, que transformaba en Circulose, que viene a ser una celulosa circular. Se fabrica a partir de restos textiles ricos en celulosa (algodón y viscosa, sobre todo), que se disuelven y dan lugar a una pulpa con la que se fabrican las láminas de Circulose. La empresa vende después estas láminas a los fabricantes textiles para su uso como materia prima textil.
Su bancarrota es un auténtico mazazo para la sostenibilidad y la circularidad de la moda, porque evidencia las dificultades que están teniendo los pioneros en este terreno. En Pinker Moda hemos ido informando sobre su evolución y sobre la aparición de otros proyectos empresariales que abordan el mismo objetivo. En la mayoría de las ocasiones, sin embargo, se trata solo de proyectos científicos o -como máximo- de proyectos empresariales incipientes cuya viabilidad está todavía por demostrar. Cada uno de ellos, además, tiene sus propias limitaciones técnicas. No todo se puede reciclar de la misma manera. La caída de Renewcell constituye un mal presagio para la moda y para el planeta, aunque no dudamos que su tecnología no se perderá.
La empresa había mantenido negociaciones avanzadas con sus dos mayores accionistas –H&M y Girindus– y con otros inversores actuales y potenciales. Desgraciadamente, estas conversaciones no han conseguido encontrar una solución que le proporcionase el capital necesario para garantizar sus operaciones.
Caminos para la supervivencia
Michael Berg, presidente de su junta directiva, se ha visto obligado a leer el comunicado que muchos temían. «Lamento informar que nos hemos visto obligados a tomar la decisión de declararnos en quiebra. Como creemos firmemente en el potencial a largo plazo de la empresa, hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzos para tratar de asegurar la liquidez y el capital necesarios para que la empresa asegure su futuro. Estas discusiones no han tenido éxito. Este es un día triste para el medio ambiente, nuestros empleados, nuestros accionistas y otras partes interesadas. Constituye un testigo de la falta de liderazgo y del empuje del sector de la moda para realizar el cambio que necesita».
Recientemente la empresa había anunciado la ampliación de su red de proveedores de materia prima, con 35 nuevos miembros, sobre todo de Asia y Turquía. De hecho, contaba ya con 151 socios, que van desde hiladores y tejedores hasta fabricantes textiles y confeccionistas.
Renewcell consideraba también que la creciente adopción generalizada de Circulose significaría el logro de economías de escala y, por lo tanto, una reducción sustancial de su precio.
Tricia Carey, directora comercial de Renewcell, ha dicho: «Nuestro objetivo era construir regiones geográficas clave que pudieran satisfacer las diversas necesidades de nuestros socios actuales y futuros. Poder ofrecer fabricación de extremo a extremo vertical o en ubicaciones específicas es importante para nuestro desarrollo continuo.
La estrategia de Renewcell gira en torno a reemplazar las fibras celulósicas vírgenes artificiales y mejorar las propiedades del algodón reciclado mecánicamente con fibras Circulose.

¿Viabilidad con otra estrategia?
Nadie duda de la solidez de la tecnología de Renewcell, pero muchos expertos han apuntado desde hace meses a su frágil viabilidad económica. Uno de sus eslóganes era Old jeans turned into New jeans.
Su proceso de reciclaje químico requiere un aporte específico de residuos, con un elevado contenido de algodón. Esta necesidad se satisface mejor con productos postindustriales procedentes de las fábricas que con prendas desechadas por los consumidores.
Dado que se requieren desechos homogéneos de una composición y calidad específicas, y en volúmenes grandes, muchos se preguntaban: ¿Por qué Renewcell y otras tecnologías circulares se implantan sobre todo en países desarrollados y no en Asia, donde abundan las fábricas que pueden proporcionar sus residuos y comprar su producción reciclada? ¿Por qué estas nuevas tecnologías textiles no se están integrando en la cadena de suministro, ya que las marcas compran y venden productos terminados, no fibras?
Brooke Roberts-Islam ha publicado en Forbes algunas consideraciones al respecto. «Las empresas occidentales -sobre todo las marcas- apenas compran fibras. Más bien, confían en los fabricantes confeccionistas para que sean ellos los que se responsabilicen de ello. Un material textil nuevo y de bajo impacto no puede depender de la moral corporativa de la moda. Las empresas de países como India y Bangladesh probablemente estén en mejor posición para evaluar e integrar nuevas tecnologías de reciclaje».
Para más información: https://www.renewcell.com/en/
Pinker Moda
08.03.2024
