Fin al idilio entre Puig y Estée Lauder: descartan el nuevo «gigante de la cosmética»
La potencial fusión entre los grupos de cosmética Puig y Estée Lauder, que iba a dar lugar a un gran grupo con valor de unos 35.000 millones de dólares, finalmente no tirará adelante por la falta de acuerdo entre ambas partes, según ha comunicado la multinacional catalana.
Las negociaciones entre Puig y Estée Lauder han llegado a su fin, sin acuerdo. El grupo español ha dado el anuncio, que descarta por el momento cualquier posibilidad de fusión empresarial.

El 23 de marzo, Puig informó del inicio de estas conversaciones con The Estée Lauder Companies, matriz estadounidense de firmas como Mac, Clinique, The Ordinary o la propia Estée Lauder. Ya en ese momento, el grupo español mostró cautela y recordó que no se había tomado ninguna decisión definitiva ni se podían concretar las condiciones de acuerdo.
Puig es propietaria de múltiples marcas de moda, belleza y cosmética, como Carolina Herrera, Rabanne, Jean Paul Gaultier, Charlotte Tilbury o Byredo, entre otras. La unión entre ambos grupos hubiera dado lugar a un «gigante de la cosmética» valorado en unos 35.000 millones de dólares, según expertos financieros.
José Manuel Albesa, nuevo CEO de Puig desde marzo de este año, ha explicado la posición de la compañía. «Seguimos centrados en ejecutar nuestra estrategia, generar un crecimiento rentable y dar prioridad a los intereses de todas las partes. Esta decisión no altera nuestra hoja de ruta estratégica, aprovechando nuestros puntos fuertes en el sector de la belleza de alta gama, nuestro enfoque en las marcas, creatividad, agilidad y crecimiento disciplinado. Contamos con una cultura distintiva que nos ha permitido cumplir todos nuestros compromisos desde que cotizamos en Bolsa».
Fricciones con Charlotte Tilbury
Uno de los puntos de fricción se encontraba dentro del propio grupo Puig, por la falta de acuerdo en Charlotte Tilbury, según avanzó el medio económico Expansión. La fundadora de su marca de maquillaje homónima buscaría renegociar las condiciones del contrato que la vincula al grupo hasta 2031, según las fuentes citadas.

Puig adquirió el 78,5% de la firma de maquillaje británica en 2020 y su fundadora mantiene el 21,5% restante. El objetivo de la compañía española era ir extendiendo su participación en la marca hasta controlar el 100% antes de 2031. En el momento de la compra, la multinacional desembolsó 1000 millones de euros por la marca de cosmética.
Asimismo, el contrato entre el grupo y la marca incluye una cláusula de cambio de control. Esto daría a Tilbury la posibilidad de forzar la venta de toda su participación en bloque, en el caso de una operación corporativa de gran tamaño que afectara a Puig, como esa hipotética fusión con Estée Lauder; siguiendo con las informaciones del medio citado. Este gran desembolso —de cientos de millones de euros— habría supuesto un importante obstáculo en las negociaciones. Según informaciones económicas, el grupo estadounidense no estaría dispuesto a asumir este coste.
Puig cerró 2025 con un crecimiento del 5,3% en ventas y más de 5.000 millones de euros en facturación. El beneficio neto fue de 617 millones de euros, con un alza del 13,7%. Sin embargo, tras el anuncio de la ruptura de las negociaciones, el grupo catalán se ha desplomado en Bolsa: sus acciones han caído un 14% el viernes 22 de mayo.
Para más información: https://www.puig.com/en/
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