Un año después de la declaración contra el ultra fast fashion firmada en Villepinte (Francia) en el marco de Première Vision París, el sector textil europeo celebra los primeros avances logrados, pero exige medidas más contundentes. El arancel aduanero de 3 euros es un primer paso, pero ahora la UE busca una tasa de tramitación significativa que refleje el coste real de la aplicación de la normativa.

La industria textil europea pide una respuesta más firme de la UE ante las importaciones de ultra fast fashion. Dirigentes del sector y de las instituciones se reunieron el 1 de septiembre en el marco de Première Vision París en el municipio de Villepinte (Francia) para discutir las medidas tomadas hasta ahora en la lucha contra la moda ultrarrápida.

Representantes de la industria textil europea en Première Vision París.

El sector textil europeo celebró los primeros avances logrados, como la supresión del arancel cero para envíos de bajo valor y la introducción de un arancel temporal de 3 euros por paquete. Sin embargo, la industria insistió en que se trata de una respuesta insuficiente ante el crecimiento descontrolado de las importaciones de moda ultrarrápida.

Pierre-François Le Louët, copresidente de la Unión Francesa de Industrias de la Moda y la Confección (UFIMH), recordó que hace un año se decía que “no se podía hacer nada”, pero hoy celebran que Europa haya reaccionado. “El hecho de que se haya eliminado la exención de 150 euros y se haya aplicado un arancel de 3 euros demuestra que, cuando Europa se lo propone, puede actuar. Pero un impuesto de 3 euros por diez prendas idénticas no es una respuesta a la altura del problema”, advirtió. “Nuestras empresas, fábricas y comercios del centro de las ciudades no pedimos privilegios: pedimos que se apliquen las mismas reglas a todos”.

Arancel de 10€ por paquete

La industria exige a la Comisión Europea y a los Estados miembros que den un paso más y establezcan un cargo realista, que refleje el coste real de los controles aduaneros, la logística, el análisis de riesgos y la vigilancia del mercado. Según los cálculos del sector, un arancel de entre 2 y 4 euros por paquete, como se ha planteado hasta ahora, no cubre los gastos generados por estos envíos masivos.

Lionel Guérin, copresidente de la UFIMH, explicó estas cifras en detalle. “Cada paquete que entra en la Unión Europea genera unos costes: controles aduaneros, seguridad del producto, vigilancia del mercado y gestión de residuos. Hoy, esos costes los pagan los contribuyentes europeos y las empresas que cumplen las normas. Un cargo de 10 euros no es un impuesto: es reflejo del coste real de un modelo de negocio que, hasta ahora, ha externalizado sus gastos”.

El sector pide aplicar este cargo de 10 euros por paquete, calculado en función de los costes reales de enforcement, que debe financiar directamente los controles y la vigilancia. Así, no debe convertirse en un impuesto ni en una tasa de sostenibilidad, sino garantizar que los ingresos reviertan en mejorar la aplicación de las normas.

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Plataformas digitales: la asignatura pendiente

Otro de los frentes críticos es la responsabilidad de las plataformas digitales. El sector exige que la Comisión Europea acelere la aplicación del enfoque de “importador ficticio”, por el que estas empresas asuman la responsabilidad directa de garantizar el cumplimiento de las normas aduaneras y de seguridad en los productos que venden en Europa.

Además, advierten del riesgo de que las plataformas eviten los controles simplemente cambiando su modelo logístico. En lugar de enviar paquetes individuales, podrían optar por importaciones masivas, almacenes en la UE o centros de distribución, una estrategia que ya están explorando. “Las mercancías vendidas a consumidores europeos deben someterse a controles efectivos, independientemente del modelo logístico utilizado”, subrayó la industria.

El sector también reclama que la UE tenga en cuenta las cadenas de valor integradas de Europa entre países del Espacio Económico Europeo (EEE) o de la Unión Aduanera, aplicando controles equivalentes y evitando el fraude o la elusión de normas. Mario Jorge Machado, presidente de Euratex, recordó la importancia de esta industria para la UE. «La industria textil europea representa 1,3 millones de empleos y 200.000 empresas, la mayoría pymes. No se puede permitir que compita en desventaja con estos flujos de mercancías que además escapan a nuestras estadísticas y regulaciones«.

“Pedimos dos cosas sencillas: que estos paquetes se declaren en aduanas con la misma precisión que cualquier otra mercancía y que los costes de los controles los asuman quienes los hacen necesarios”, añadió Machado. “La industria textil europea aplica algunos de los estándares sociales y ambientales más exigentes del mundo. No podemos competir con operadores de terceros países que, en muchos casos, incumplen las normas sin consecuencias”.

Riesgo para el mercado único

El objetivo final es proteger la integridad del mercado único, garantizando que todas las empresas que venden en Europa estén identificadas, sean responsables y se sometan a controles efectivos.

Un cargo por gestión de 10 euros por paquete sería un avance significativo, pero solo será efectivo si se ajusta a los costes reales y no se diluye en un impuesto genérico. “Hace un año, en Villepinte, dimos el primer paso. Es un buen inicio y Francia ha sido un motor clave. Pero no hay motivo para relajar la presión: las plataformas de ‘ultra fast fashion‘ siguen creciendo, y Europa debe actuar con determinación antes de que el daño al sector sea irreversible”, concluyeron los representantes textiles.

Para más información: https://euratex.eu/

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