La última edición de Texworld Apparel Sourcing París, celebrada del 31 de agosto al 2 de septiembre en el recinto de Le Bourget, presentó también su evento Avantex, centrado en innovación textil. Los expositores presentes en esta sección destacada representaron un viaje donde la creatividad y la sostenibilidad se fusionaron para mostrar una moda de regeneración, reciclaje y, sobre todo, reinvención.

Bajo el lema ‘Where Waste becomes Wonder’ (Donde el Residuo se convierte en Maravilla), los expositores de Avantex en Texworld París presentaron propuestas textiles disruptivas e incluso desafiantes, desde tejidos con celulosa bacteriana hasta accesorios hechos con elementos orgánicos que jamás imaginaríamos.

Carol de Lara es una biodiseñadora española radicada en Japón, especializada en la aplicación de la celulosa bacteriana en el ámbito de la moda.

Con un 10% de los expositores del salón que ya cuentan con el sello Econogy propio del salón —que certifica prácticas sostenibles—, la feria se convirtió en un laboratorio vivo de innovación textil.

De la bacteria al vestido: Carol de Lara y el textil regenerativo

La biodiseñadora Carol de Lara, radicada en el Instituto Tecnológico de Kyoto (Japón), sorprendió con sus aplicaciones textiles a partir de celulosa bacteriana, en un ejemplo de textil regenerativo. Su propuesta es altamente innovadora y creativa, aunque todavía alejada del terreno comercial. La creadora combina tejidos convencionales de punto con un recubrimiento translúcido que une las fibras como si de una costura se tratara, creando prendas con volúmenes extravagantes, formas inesperadas y ornamentaciones en 3D.

“Estoy trabajando en la durabilidad y el mantenimiento de estas piezas”, explicó De Lara durante su presentación. “El objetivo es que estas creaciones no solo sean arte, sino también funcionales”. Su enfoque, a caballo entre la ciencia y el diseño, abre una puerta a un futuro donde los textiles podrían autorregenerarse o adaptarse a las necesidades del usuario.

Alice Potts y el arte en el residuo

Por su parte, la diseñadora británica Alice Potts presentó una innovación igual de inesperada, presente en accesorios como gorras, zapatos o incluso vestidos. Si de sus prendas parecía haber incrustado pequeños cristales brillantes, la mayor sorpresa llegaba al saber que se trataba de sudor cristalizado. La diseñadora recoge prendas usadas y, entre seis semanas y seis meses después de su último uso, peina las fibras para extraer el sudor y posteriormente crear estas cristalizaciones.

El objetivo de la diseñadora es dotar de importancia a funciones corporales que damos por sentadas y apreciar todos los procesos humanos, incluso los involuntarios. “El sudor, el movimiento, la respiración… todo puede ser bonito si lo miramos con otros ojos”. Su trabajo invita a reflexionar sobre cómo la moda puede revalorizar el elemento humano en la creación.

Studio Evaporer y los residuos frutales

La diseñadora Romane Poret llevó el concepto de slow fashion a otro nivel con Studio Evaporer, un proyecto que transforma residuos frutícolas, desde plátano y pepino hasta naranja o remolacha, en biotextiles. El proceso requiere más de tres horas solo para obtener una muestra. Incluye la exposición al sol de estos desechos alimentarios y su posterior tratamiento para crear aplicaciones textiles.

En la feria, Poret presentó desde complementos, como un bolso baguette, hasta prendas como una chaqueta cortavientos y una minifalda, todas ellas con un toque orgánico y artesanal. “La moda no debería tener prisa”, declaró. “Si queremos reducir el desperdicio, debemos tomarnos el tiempo necesario para crear con cuidado y respeto al medio ambiente”.

El reciclaje en el denim con A New Kind of Blue

El diseñador Tim Van der Loo presentó su propuesta A New Kind of Blue, un proyecto que aborda el reciclaje textil del denim desde una perspectiva radicalmente sostenible. Su innovación consiste en transformar la pelusilla que desprenden los tejidos vaqueros durante su producción —un residuo que suele desecharse— en una nueva fibra, similar al denim pero con un tacto más suave, más parecido a fibras convencionales de algodón.

Lo más destacable de su trabajo es que elimina por completo los residuos en su proceso productivo: no solo recicla la pelusilla, sino que también aprovecha los desechos de otros procesos para crear su propia fibra. “La moda puede ser circular sin dejar rastro”, explicó Van der Loo. Su técnica, aún en desarrollo, podría ser un punto de inflexión para la industria del denim, uno de los sectores más contaminantes del mundo.

Sao: de las redes de pesca a la moda de lujo

La empresa francesa Sao presentó una de las innovaciones más escalables de Texworld: su proyecto para transformar redes de pesca desechadas en hilos de poliamida. Bajo el lema De filets au fil (De redes a hilo), la compañía recoge redes abandonadas en el mar y las convierte en fibras recicladas mediante un proceso de reciclaje termomecánico.

“Con una sola red de pesca, podemos obtener hasta 30 kilómetros de nueva tela”, aseguró Marine Olacia, creadora de la compañía. Su iniciativa ya ha captado la atención de grupos de moda de lujo, y ahora buscan expandirse a otros sectores como el deportivo y el textil técnico. “El objetivo es reducir la contaminación marina y dar una segunda vida a un material que, de otro modo, tardaría siglos en degradarse”.

TCBL y Circular Fashion Federation: las redes que tejen el futuro

La innovación en Texworld París 2026 no se limitó a los materiales: también fue un espacio de conexión y colaboración. Dos iniciativas destacaron por su papel en la transformación del sector. Por un lado, TCBL (Textile & Clothing Business Labs) es una red europea sin fines de lucro que conecta laboratorios de innovación con empresas para impulsar un modelo de moda local, circular y sostenible. Dentro de su stand, englobó otras iniciativas más regionales como el Textile Lab Lyon o el Mythos Fashion District, de la isla de Sicilia. Su presencia en la feria sirvió a diseñadores emergentes, pequeñas empresas e investigadores para encontrar un puente entre las ideas y su viabilidad comercial.

Por su parte, la Circular Fashion Federation se consolidó como la voz colectiva de un sector en transición. Con cientos de organizaciones, marcas y start-ups bajo su paraguas, la federación trabaja para presionar a las instituciones, impulsar políticas públicas favorables y combatir el greenwashing. Durante la feria, Baptiste Chrisostome, responsable de desarrollo y alianzas de la entidad, insistió en la necesidad de transparencia real por parte de las empresas. “Si ya estás haciendo las cosas bien, no hace falta recordarlo constantemente. Las buenas acciones se perciben rápidamente, también en las prendas, y calan en los consumidores».

La CFF trabaja en una hoja de ruta ambiciosa que incluye desde revisión de aranceles para proteger a los fabricantes locales hasta el desarrollo de sistemas avanzados de reciclaje textil. Su último informe, realizado junto a KPMG, revela que la moda circular en Europa ya mueve 104.000 millones de euros, pero advierte: “El potencial es enorme, pero los avances estructurales son lentos”. Por eso, su labor de incidencia política y concienciación se vuelve cada vez más urgente.

Para más información: https://texworld-paris.fr.messefrankfurt.com/paris/en.html

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