El calor impacta en las fábricas textiles y confeccionistas
El calor extremo, unido a la humedad, amenaza a los trabajadores del sector confeccionista en Asia. Un informe del NYU Stern recoge el efecto del aumento de temperaturas en India, Bangladesh y otros países productores, que pone en riesgo la salud de los empleados.
El NYU Stern Center for Business and Human Rights (CBHR) ha presentado un informe sobre las consecuencias del calor extremo y la humedad en la población trabajadora, que destaca especialmente su impacto en los sectores de la confección y el cuero.

Esta problemática no es nueva: desde hace cierto tiempo han aparecido informes similares, a medida que las temperaturas medias del planeta suben más de lo normal.
En el sur y sureste de Asia, donde se concentra una parte significativa de la producción mundial de prendas de vestir, el aumento de las temperaturas y la humedad ya está perjudicando la salud de los trabajadores. El calor dificulta la producción en las fábricas, reduce la productividad, incrementa el absentismo y afecta a la calidad de los productos. Estas son ya realidades documentadas en fábricas que abastecen a algunas de las marcas de ropa más conocidas del mundo.
Los fabricantes no pueden gestionar el calor extremo por sí solos. Tampoco resulta exigible que lo hagan. Las multinacionales de confección y calzado deben reevaluar cómo comprenden y gestionan esta situación. Esto implica medir y conocer los niveles de temperatura y humedad, integrar el calor en sus políticas de seguridad y salud ocupacional, compartir los costes de adaptación con sus proveedores, etc.
Proteger a los trabajadores del calor extremo no es solo una obligación empresarial, sino esencial para mantener cadenas de suministro estables y resilientes en un mundo que, innegablemente, se calienta más cada año.
Los autores del estudio señalan: en Occidente no entenderíamos una tienda, un centro comercial o un cine que no ofreciese bienestar climático a sus clientes. ¿Por qué nos desentendemos de ese problema cuando afecta a las personas que producen nuestras prendas y zapatos?

Sufrimiento laboral a causa del calor
Basándose en una investigación de campo realizada en las principales regiones confeccionistas de la India, el informe del NYU Stern muestra que el calor extremo afecta la fabricación de prendas de vestir de cuatro maneras:
- Pone en riesgo la salud y la seguridad de los trabajadores, aumentando el riesgo de enfermedades y accidentes.
- Provoca un mayor absentismo, que interrumpe el ritmo de producción.
- Reduce la productividad, ya que los trabajadores disminuyen su ritmo para hacer frente al esfuerzo físico.
- Perjudica la calidad de los productos debido a cortes de energía, mayor tasa de defectos y retrasos en las entregas.
La responsabilidad de proteger a los trabajadores recae principalmente en los empresarios locales. Aún así, los hábitos de compra de sus clientes limitan su capacidad para invertir en refrigeración, infraestructuras o planificación de producción alternativa.
Muchas marcas, sin embargo, siguen considerando que la publicación de códigos de conducta para sus proveedores es el máximo que se les puede exigir. En consecuencia, transfieren el cumplimiento de sus recomendaciones. Las estrategias climáticas de muchas empresas se siguen centrando en la reducción de emisiones, sin tener en cuenta las exigencias de la salud ocupacional.

¿Cómo deben reaccionar las marcas de moda?
El estudio incluye una serie de recomendaciones para las marcas compradoras, que cuenten con confeccionistas asiáticos entre sus proveedores. En primer lugar, deben reconocer el calor extremo como un riesgo para la seguridad y la salud en el trabajo. Asimismo, deben exigir a sus proveedores el control de temperatura y humedad en sus fábricas. También deben asumir la responsabilidad económica compartida con sus proveedores que supone evitar el calor extremo en sus instalaciones productivas.
Por otro lado, el NYU Stern insta a reformular las prácticas de compra, incluyendo plazos de entrega, volúmenes de pedidos, menor rotación, planificación de la producción y pagos puntuales. Así podrán dar estabilidad financiera a sus proveedores. Las marcas también deben desarrollar planes de contingencia de compra que permitan flexibilidad cuando el calor extremo interrumpa la producción. En este sentido, la responsabilidad debe recaer también en los equipos de sostenibilidad o cumplimiento normativo, compras, cadena de suministro, etc. Finalmente, conviene desarrollar directrices claras sobre el riesgo de calor para sus proveedores, exigiendo controles de temperatura, umbrales para las medidas de protección y otros indicadores objetivos medibles.
Para más información: https://bhr.stern.nyu.edu/too-hot-to-ignore/
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