Críticas a la producción textil: Amnistía Internacional denuncia abusos laborales en la moda
Amnistía Internacional ha analizado la situación laboral en las fábricas de confección y moda en cuatro países asiáticos, que con frecuencia dificultan la sindicalización de los trabajadores.
Dos nuevos informes de la organización sin ánimo de lucro Amnistía Internacional analizan el mercado laboral en el sector confeccionista en Asia.

‘Stitched up -(cosidos, algo así como atados)-: negación de libertad sindical para los trabajadores de la confección en Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka’ y ‘Abandonados por la moda: la urgente necesidad de que las marcas de moda defiendan los derechos de los trabajadores‘ son los dos análisis de la organización. Documentan abusos antisindicales generalizados, que se manifiestan en abusos de los derechos de los trabajadores, acoso y violencia por parte de las empresas.
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, lo ha explicado con claridad. «Una alianza entre marcas de moda, empresarios y los gobiernos de Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka está apuntalando un sector conocido por sus abusos y prácticas contra los derechos humanos. Al no garantizar el respeto del derecho de los trabajadores a sindicalizarse, el sector ha prosperado gracias a la explotación de una fuerza mal pagada, con exceso de trabajo y mayoritariamente femenina«.
Ambos informes se basan en una investigación realizada por Amnistía Internacional entre septiembre de 2023 y agosto de 2024. Incluye 88 entrevistas en 20 fábricas de los cuatro países citados. En ellas, participaron 64 trabajadores y líderes sindicales, sobre todo mujeres.
Amnistía Internacional también envió una encuesta a 21 grandes marcas y detallistas de ocho países (Alemania, Dinamarca, Japón, España, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos y China), solicitando información sobre sus políticas de derechos humanos. Varias, como Inditex, proporcionaron respuestas completas. Otras respondieron con información parcial. Algunas, como H&M y Desigual, no respondieron.

Abusos laborales en la moda
Los informes de Amnistía concretan que los trabajadores de esos países de Asia meridional se ven privados de sus derechos. El sector en Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka se basa en contratos informales e inseguros, salarios escasos, discriminación y condiciones precarias, según los datos de la organización.
Según las declaraciones de Amnistía Internacional y la información recogida en sus documentos, las autoridades de esos cuatro países utilizan numerosas medidas para disuadir a los trabajadores de organizarse o negarles sus derechos laborales. Por ejemplo, represión sindical, obstáculos al derecho de huelga y sustitución de sindicatos independientes por organismos proempresariales.
En Bangladesh, la ley niega a los trabajadores el derecho a la libertad de asociación en las numerosas zonas industriales, que concentran la mayor parte de la producción textil.
En India, gran número de trabajadores que trabajan fuera de la fábrica bordando o terminando prendas no son reconocidos como empleados por la legislación laboral. Por lo tanto, no tienen derecho a pensión, prestaciones sociales o afiliación sindical.
En Pakistán, los trabajadores de la confección se enfrentan a dificultades para acceder al salario mínimo y a contratos de trabajo. Es endémico el pago insuficiente de salarios debido a la falta de contratos escritos.
Finalmente, en Sri Lanka, a los trabajadores de las zonas francas se les niega el derecho a la libertad de asociación. Los empresarios implementan medidas que obstaculizan la formación de sindicatos. Cuando los trabajadores logran sindicalizarse, son acosados, intimidados y, a menudo, despedidos.

Marcas globales de moda: ¿aliadas de los gobiernos represivos?
Amnistía Internacional ha subrayado que las empresas de moda «contribuyen a la vulnerabilidad de los trabajadores» al no cumplir con sus responsabilidades en materia de derechos humanos. Según la organización, estas han permitido el crecimiento de cadenas de suministro opacas y han demostrado su disposición a contratar mano de obra de socios que no supervisan ni corrigen las malas prácticas laborales.
Las normas internacionales exigen que las empresas aborden los riesgos en derechos humanos mediante la debida diligencia en materia de derechos humanos. Sin embargo, a menudo la falta de legislación vinculante permite que los abusos se integren en ella.
Debido a la falta de transparencia en las cadenas de suministro, hay poca evidencia para determinar si se están implementando políticas de derechos humanos a nivel de fábrica. Las marcas y detallistas de moda encuestados contaban con códigos de conducta para proveedores. A pesar de esto, Amnistía Internacional encontró muy pocos sindicatos independientes. El acceso a la justicia es mínimo para las mujeres, especialmente para las dalit, pertenecientes a minorías rurales o marginales.

Amnistía Internacional, en definitiva, «insta a los Estados a garantizar que todos los trabajadores puedan ejercer su derecho de asociación y a investigar las posibles infracciones. Cuando se descubran delitos, deben sancionar a los empleadores y garantizar una reparación adecuada«.
«Las empresas, por su parte, deben tomar medidas para proteger los derechos de los trabajadores en sus cadenas de suministro. Existe una necesidad urgente de diligencia debida para exigir cuentas a sus fábricas», zanja Amistía Internacional en su comunicado.
Para más información: https://www.es.amnesty.org/
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