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La Seda decide cerrar su planta de rayón y prevé vender terrenos por 8.000 millones


De La Vanguardia La Seda de Barcelona ha decidido cerrar su planta de rayón y concentrar toda su actividad industrial de El Prat en el negocio del poliéster, que incluye la producción de PET, el negocio más rentable. El cierre de la planta de rayón liberará un espacio de alrededor de 10 hectáreas, que si se consigue la recalificación urbanística solicitada al Ayuntamiento de El Prat, puede suponer para La Seda unos ingresos superiores a los 8.000 millones. Para proceder a un cierre ordenado, La Seda presentará, previsiblemente la próxima semana, un expediente de regulación de empleo, con una propuesta de jubilaciones anticipadas para todos los trabajadores mayores de 57 años. La oferta va dirigida a todos los trabajadores del grupo, de forma que una parte del actual personal de rayón pueda recolocarse en otras plantas. Según Rafael Español, presidente de la empresa, la voluntad es acometer un proceso no traumático, negociado con los sindicatos, y con una reducción gradual de la actividad de rayón, en un proceso paralelo a la tramitación de los permisos urbanísticos. El cierre definitivo puede tardar aún varios años. Rafael Español, presidente de La Seda de Barcelona. En cuanto al proyecto urbanístico, existe ya una opción de compra de los terrenos por parte de una inmobiliaria vinculada al Banc Sabadell (Landscape) y existe incluso un proyecto definido para la construcción de viviendas, una promoción que podría ser acometida por Vertix, siempre y cuando se obtengan las recalificaciones esperadas. Es una idea conocida por las autoridades urbanísticas, por el Ayuntamiento de El Prat y por el Consell Comarcal del Baix Llobregat, cuyo presidente, el antiguo líder ugetista José Luis Morlanes, acaba de incorporarse al consejo de La Seda. La planta de rayón cuenta con 300 trabajadores, aproximadamente un tercio de la plantilla de La Seda. Su cierre supone, según Rafael Español, el punto final al proceso de reconversión de la empresa, con el abandono de las actividades textiles poco competitivas y la concentración en los negocios químicos más rentables. En la planta de rayón se acaban de realizar inversiones cercanas a los 1.000 millones de pesetas, pero sigue siendo claramente deficitaria debido a la competencia de los productos de países asiáticos, con mano de obra más barata. La decisión se ha tomado aprovechando la buena coyuntura que vive el negocio del PET, cuyos precios han subido este año un 17,5%, empujados por el alza del petróleo. La empresa también estudia una ampliación de capital de unos 4.000 millones de pesetas.

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