La entrada en vigor de la nueva tasa de gestión de dos euros el 1 de noviembre en la UE marca un punto de inflexión en el comercio electrónico transfronterizo. El sector textil español aplaude el endurecimiento de los controles, mientras la logística anticipa un cambio masivo en las estrategias de aprovisionamiento y almacenamiento dentro de la Unión Europea.

La Unión Europea da un paso más en su lucha contra la competencia desleal en el ecommerce. Desde el 1 de noviembre, las compras online procedentes de países extracomunitarios enfrentan una nueva tasa de gestión de 2 euros, adicional a la tasa aduanera fija de 3 euros que entró en vigor en julio.

Desde julio, un arancel de 3 euros ya grava los envíos extracomunitarios de hasta 150 euros. Ahora, con la nueva tasa, las compras de bajo valor acumularán 5 euros en impuestos.

A esta nueva imposición, de 2 euros por cada categoría de artículo declarado, se suman nuevos requisitos más estrictos de identificación y trazabilidad. Se incluye la obligación de añadir identificadores de producto (PID) en las declaraciones aduaneras. La medida apunta directamente a frenar la entrada masiva de paquetes procedentes de gigantes asiáticos del ultra fast fashion como Shein, Temu o AliExpress.

El Consejo Intertextil Español (CIE) valora estas iniciativas como “un avance necesario”, pero advierte que los gravámenes no son suficientes sin una supervisión reforzada. “La UE está cerrando huecos que permitían a operadores extracomunitarios competir en condiciones de ventaja”, señala el CIE. “Sin embargo, el verdadero reto será garantizar que estas medidas se apliquen con eficacia y que ningún producto entre en el mercado europeo sin cumplir los mismos estándares que los fabricados localmente”.

La tasa de 2 euros, conocida como Union Handling Fee, busca financiar los costes de gestión y control de un comercio electrónico en expansión, donde millones de paquetes llegan diariamente al mercado europeo. El sector textil, uno de los más afectados por la competencia desleal, exige igualdad de condiciones.

Desde julio, un arancel de 3 euros ya gravaba los envíos de hasta 150 euros, y ahora, con la nueva tasa, las compras de bajo valor acumularán 5 euros en impuestos. Sin embargo, el CIE insiste en que el problema no es solo fiscal, sino de cumplimiento normativo. “Las empresas europeas cumplimos con exigentes requisitos en seguridad, sostenibilidad y transparencia. Debe exigirse lo mismo a los productos que entran desde fuera”, denuncian.

Aranceles y trazabilidad

A partir de ahora, cada declaración aduanera deberá incluir códigos PID, una medida que facilitará la identificación y seguimiento de las mercancías. Para el sector textil, esto “permitirá a las autoridades detectar más fácilmente productos que no cumplan con la normativa europea. Desde materiales peligrosos hasta falsificaciones”, explican fuentes del CIE.

Asimismo, la entidad ha recordado que sin recursos suficientes para las aduanas, estas herramientas serán insuficientes. “La digitalización y el ‘EU Customs Data Hub‘ son pasos en la dirección correcta. Aun así, necesitamos que las autoridades tengan capacidad real para inspeccionar, sancionar y garantizar que las reglas se aplican por igual a todos”, subrayan.

Un mercado europeo más justo

Para el comercio electrónico establecido en suelo europeo, la reforma aduanera representa la mayor oportunidad competitiva de la última década. Las empresas que operan e imponen su logística dentro del Mercado Único quedan completamente exentas de estas cargas y trámites administrativos. Este diferencial situará en ventaja a los retailers locales, mientras que los operadores internacionales se ven abocados a reestructurar por completo sus cadenas de suministro.

Expertos en logística transfronteriza y gestión de la demanda, como los equipos directivos de Spring GDS y Slimstock Iberia, coinciden en que el modelo de dropshipping con envío individualizado desde fábricas lejanas pierde su atractivo financiero. Las marcas globales se verán obligadas a migrar hacia modelos de aprovisionamiento consolidado, anticipación de demanda y almacenamiento local en hubs europeos para mantener su competitividad.

La reforma aduanera de la UE no termina aquí. En los próximos años, se implementará un espacio común de datos aduaneros y se atribuirán nuevas responsabilidades a las plataformas de comercio electrónico. El objetivo es conseguir un mercado interior donde todos los operadores compitan en igualdad, y donde los consumidores tengan garantías reales de seguridad y transparencia, independientemente del origen de los productos.

Para más información: https://digital-strategy.ec.europa.eu/es/policies/e-commerce-rules-eu / https://consejointertextil.com/

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