La marca de accesorios deportivos y outdoor Buff ha compartido su informe financiero y de sostenibilidad 2024/25, en que cerró el ejercicio con una facturación de 45,6 millones de euros y consolidó su liderazgo en productos sostenibles.

Buff sigue avanzando financieramente y en materia de sostenibilidad, alcanzando el 78% de productos vendidos que estaban fabricados con materiales reciclados o naturales.

En el centro, Joan Rojas, fundador de Buff.

Estos datos corresponden a su informe del ejercicio 2024/25, que recoge sus principales avances ambientales y sociales en el marco de su programa ‘Do more now‘, así como sus resultados empresariales. La facturación de la compañía llegó a los 45,6 millones de euros, mientras que el beneficio neto alcanzó los 2,7 millones de euros.

David Camps, CEO de Buff, ha comentado el rendimiento de la marca. «Este año ha significado un paso adelante en nuestra transformación como compañía. Hemos invertido más recursos en sostenibilidad, mejorado nuestras instalaciones para el bienestar de las personas y minimizado nuestro impacto ambiental. Seguimos construyendo un modelo de negocio responsable, que une innovación, calidad y compromiso con el futuro«.

Materiales de origen responsable

El informe destaca que el 78% de las ventas de 2024/25 correspondió a productos elaborados con materiales más sostenibles, como fibras de origen reciclado o naturales como la lana. Hasta la fecha, Buff ha reciclado más de 53 millones de botellas de plástico a través de la fabricación de sus productos.

Por otro lado, el 100% de la energía consumida en su fábrica de Igualada tiene origen renovable. Casi el 30% se autogenera gracias a los 1195 paneles solares fotovoltaicos que cubren por completo la cubierta de las instalaciones.

Buff, además, mantiene la neutralidad de carbono en sus operaciones propias. Su huella de carbono se mantiene estable y se compensa mediante créditos certificados por Verra, vinculados al proyecto forestal Yacumama en Perú. Aplica otras técnicas textiles sostenibles, como la reutilización de tejidos sobrantes y el uso de impresión digital sin agua.

De este modo, consolida un modelo que combina crecimiento económico con compromiso ambiental. Su producción es local, responsable y centrada en las personas y el planeta. Actualmente, Buff cuenta con 350 trabajadores, seis filiales alrededor del mundo y exporta a más de 70 países.

Más avances en circularidad

El informe destaca también el lanzamiento este año de dos proyectos pioneros en circularidad e innovación:

  • EcoFelt transforma recortes de tejidos de lana merina, hasta ahora considerados residuos de producción, en nuevos materiales de calidad para nuevos accesorios.
  • La incorporación de impresión digital sin utilización de agua para los tubulares lightweight de lana merina, minimizando el impacto ambiental y mejorando su calidad gráfica respecto al proceso tradicional de serigrafía.

Buff reparte un 5% del beneficio neto consolidado entre toda su plantilla a través del programa Do More Now, e impulsa el programa Purpose Activation, a través del cual colabora en iniciativas como la reforestación de bosques afectados por incendios, con Arbre Team. También colabora con iniciativas inclusivas como Protect Our Winters, Surfrider Foundation y 1% for the Planet, o programas de inclusión laboral con la Fundació Àuria, que promueve la inclusión de personas con discapacidad.

La empresa tiene control total sobre la calidad, la sostenibilidad y las condiciones laborales de su plantilla, ya que el 88% de su producción se realiza en su planta de Igualada (Barcelona). Además, el 68% de los proveedores son locales o nacionales, reforzando una cadena de suministro cercana y responsable.

Buff mantiene su certificación B Corp, conseguida inicialmente en 2022, con una puntuación de 105,7 puntos, por encima de la media del sector. Ya trabaja en su recertificación para el nuevo ejercicio y para seguir mejorando su impacto social y medioambiental.

La empresa nació en 1992 en el seno de una empresa textil de Igualada, con el objetivo de crear artículos protectores contra el frío, especialmente en el cuello. Su creador fue Joan Rojas, un fan del motociclismo de ruta, que sufría el sol, el viento y el frío en sus salidas. Encontró la solución en un tubular de microfibras sin costuras, que pronto conquistó el mercado por su sencillez y accesibilidad, que ha ido aplicando a una gama creciente de artículos.

Para más información: https://www.buff.com/

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