Aire fresco y diseños arriesgados en Valencia
Han sido 23 desfiles, entre colectivos e individuales, incluidos los 3 de la zona off, incorporada en esta edición, y aquí, un aplauso por el lugar elegido: el Umbracle, escenario único de la Ciudad de las Artes y la Ciencias, con el plus de ser al aire libre, a la luz de la luna y temperatura de ensueño.Entre la nómina de diseñadores, gente con un largo recorrido en la moda: Miquel Suay, Manuel de Gotor, La Cinta Roja, Alejandro Sáez de la Torre para su firma Por Fin! y el vasco Ion Fiz, asiduo a Cibeles y con una colección de mujer para Pertegaz en su haber. A estas 23 colecciones se sumaron las de siete diseñadores emergentes de la llamada Zona D, con ideas, unas veces innovadoras, disparatadas otras, mostradas en un desfile non-stop, esperado con expectación.Todas las creaciones presentadas en esta edición de la SMV se podían tocar, examinar, comprobar acabados de las prendas y calidad de tejidos en el showroom instalado en los aledaños del recinto de desfiles, concebido para un contacto directo entre producto, prensa y compradores. “Una apuesta de la SMV, dicen sus organizadores, que se define como una vía de proyección comercial y de promoción de la industria de la moda”.Nunca llueve a gusto de todosPor unos días, la ciudad se ha convertido en una continuación de la pasarela, con diferentes iniciativas y eventos que dan fe del esfuerzo invertido en una Semana de la Moda Valenciana en pleno desarrollo, pero a la que aún le queda mucho camino por recorrer. Y como en toda actividad, no faltan los problemas. La marcha de Francis Montesinos, Dolores Cortés y Haníbal Laguna ha creado polémica.Algunos diseñadores protestan y se quejan de que la pérdida de estas marcas punteras resta prestigio e interés mediático al certamen. La versión oficial-oficiosa es que estas firmas se han negado a presentar colecciones en primicia, principal premisa para acceder a la pasarela valenciana.Otra polémica en marcha se centra en la figura del director ejecutivo de la SMV, Álex Vidal, respetado diseñador valenciano, alma mater de la firma que lleva su nombre (ha pasado el testigo a su hijo, Alex Vidal Jr) y que, según rumores de pasillo, hay quien le atribuye cierto despotismo en el ejercicio de su cargo.Por otro lado, la crisis parece cebarse en esa Comunidad, 449.778 valencianos están en paro. Pese a todo, el certamen se ha celebrado, eso sí, con el mismo presupuesto del año anterior: 500.000 euros por edición. Los 30 diseñadores participantes, contentos y agradecidos, porque no han tenido que aportar nada de su bolsillo. En la contratación de modelos (80 de ambos sexos, la mayoría valencianos, y varios tops entre ellos) se ha intentado también mantener el tipo.Tampoco han faltado los vips invitados por la organización, aportando su cota de glamour, ni se han escatimado medios a la prensa (dentro de las posibilidades de una pasarela en desarrollo) para la realización de su trabajo, que, por cierto, todo hay que decirlo, ha recibido un trato exquisito.
| Miquel Suay | Ion Fiz para Marie Claire |
| Maya Hausen | Juan Vidal |
Las coleccionesSe nota que Valencia apuesta por el diseño. Las colecciones, nada convencionales, salvo alguna que otra excepción, tienen un aire joven y fresco, de resabios alternativos, con patronajes muy estudiados y, en general, bien resueltos, a pesar de jugar con ángulos, piezas redondeadas y planos y volúmenes de difícil ejecución.Sorprende la orgía de detalles que adornan gran parte de las colecciones: hay profusión de fornituras metálicas, entre cremalleras y corchetes, aportando un toque heavy a las prendas más jóvenes, bandas y tirantes extra-largos envolviendo la silueta, lorzas, vivos, flores aplicadas y chorreras que se precipitan en cascada de volantes sobre blusas y vestidos, y otros muchos elementos ornamentales, alternándose para crear una silueta barroca y compleja, en un interesante juego de volúmenes, que van de la línea curva a la recta, hasta la experimentación con otras figuras geométricas. Abundan los cortes en capa, recogidos, frunces, pliegues y drapeados para componer versátiles siluetas en movimiento.En los tejidos se juega con gasas, sedas, rasos y satenes y acabados cirados, junto a materias frescas para el día y los tecnológicos, como el látex y la polipiel. Los colores se centran en los tonos suaves y naturales con predominio del azul, rosa, malva, verde lima y los blancos y grises enfrentados a un negro intenso, con concesiones a tonalidades más fuertes, dispuestas, a veces, en franjas tricolores o a modo testimonial sobre las prendas.Pantalones y corsés a la tartaPara pieza estrella, el pantalón en sus múltiples versiones, convertido en expresión de las ideas más audaces e imaginativas. Le sigue el vestido-túnica, con sus pliegues generosos, siempre femenino y favorecedor. Los camiseros y otras prendas tradicionales aparecen revisados y sin el rigor de lo clásico, junto a propuestas oversize, sastres desestructurados y prendas multifunción.Deliciosos, divertidos y perfectos en su ejecución, los corsés de la joven diseñadora Maya Hansen, inspirados en los colores y la estética de las tartas inglesas y alegorías de la primavera (de ahí el nombre de su colección Mint Chocolate), que acabaron poniendo el toque lúdico y frívolo a la pasarela. La nota picante corrió a cargo de la performer Vinila von Bismark, encorsetada para la ocasión, con su actuación en vivo, previa al desfile.Con Ion Fitz, en alianza con la firma Marie Claire, regresan los años cuarenta y cincuenta a la moda baño para mujer, que articula una exquisita y bien lograda colección de bañadores en el más genuino estilo pin-up.La moda hombre rompe moldesNo se pueden quejar los seguidores de las tendencias masculinas. La moda hombre ha tenido una importante presencia en la SMV. De los 30 diseñadores, incluidos los de la Zona D , 11 de ellos han presentado colecciones, que son una apuesta por el cambio en la indumentaria del varón. Alejandro Sáez de la Torre para la marca Por Fin! cumplía en esta edición 18 años de trabajo y ha aprovechado la ocasión para hacer una revisión de sus prendas más características.Un regreso muy esperado ha sido el del diseñador bilbaíno, afincado en Madrid, Manuel de Gotor, tras una década alejado de las pasarelas. Su vuelta nos ha permitido disfrutar de nuevo de una colección de ropa íntima, baño, y originales complementos, trabajada con rigor. La elección de los materiales, algodón elástico, fornituras y tejidos tecnológicos dan soporte a una nutrida y colorista muestra que deviene de un recorrido por las diferentes décadas del S.XX, ahondando en los estilos más punteros.Así nacen ejemplares retro que recuerdan a los deportistas de los años veinte, o evocaciones de los 50, mediante el revisado bóxer, que se ciñe a la figura y otras referencias a décadas posteriores. Su colección va dirigida a un hombre sofisticado y exigente que apuesta por la calidad y por un estilo reconocible.El espaldarazo definitivo a la moda masculina culminó con la muestra Hombresenfalda, llegada a la Semana de la Moda de Valencia, tras su paso por Madrid y Sevilla. Se trata de una colección de más de 120 piezas, firmadas, tanto por diseñadores consagrados, como noveles, mostradas en pasarela como única prenda sobre el cuerpo de los modelos, en un inolvidable pase, denominado El desfile.
| Yiyi Gutz | Álex Vidal Jr. |
| Itziar Gorriz | Higinio Mateu |
| Manuel de Gotor | Por Fin! |
Premios a los mejoresEn el apartado de los premios VII SMV, aguardaban cinco galardones dotados con 3000 euros cada uno, a excepción del Premio Pedro Rodríguez que no contaba con dotación económica. Los Premios Mercedes-Benz Comercial Valencia al Mejor Modelo Revelación Masculino y Femenino recayeron en los modelos Alejandro Arbiz y Tania Onischenko, el Premio Revlon al Mejor Estilismo en Colección fue para el joven diseñador Juan Vidal y el Premio Pedro Rodríguez, que otorga la SMV a la empresa, entidad o persona que haya contribuido a la internacionalización de la moda valenciana correspondió a la firma de porcelana Lladró.La gran sorpresa de la noche se produjo cuando el Premio Mercedes–Benz Comercial Valencia al mejor diseñador Zona D quedó desierto. Un comité de calidad, formado por ocho miembros, entre periodistas, estilistas y expertos en moda, consideró que ninguna colección merecía el galardón. Hubo espantada de los interesados, con su cohorte de colaboradores y amigos, protestas y abucheos dentro y fuera de la sala de desfiles y requerimientos a la prensa para que se hiciera eco de lo que ellos consideraban una decisión injusta. La dotación de 3000 euros prevista se acumulará a la de la próxima edición.
