Grandtex: la sostenibilidad es el alma de la confección


Albert Tjandra, CEO de Grandtex, expone sus opiniones sobre la actual situación y el futuro del sector textil/confección, y especialmente del denim

30.04.2020.- Dentro de su serie de entrevistas con líderes mundiales del sector textil/confección, el periodista Sandeep Agarwal ha entrevistado también a Albert Tjandra, director general de Grandtex Indonesia, uno de los mayores fabricantes de tejidos denim del sudeste asiático. Con una tradición de más de 30 años, produce tejidos para muchas de las principales marcas mundiales, como Levi’s, Gap, Armani, etc.

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Albert Tjandra, CEO de Grandtex

Indonesia: buena infraestructura telemática, pero industria cerrada

Yo estoy trabajando desde casa, igual que todo el equipo de la empresa –comienza explicando Albert Tjandra-, porque lo básico es mantener la salud. Afortunadamente Indonesia cuenta con una buena infraestructura digital, lo cual supone una gran ayuda para que podamos comunicarnos y mantener reuniones.

Indonesia ha comenzado a aplicar una política de distancia física y social, aunque no ha prohibido expresamente los desplazamientos. Casi todas las fábricas y distribuidores de textil y moda cerraron a fines de marzo, con la pérdida de muchos puestos de trabajo. Solo operan las empresas consideradas esenciales para la vida de los ciudadanos. Ahora mismo no hay ninguna tejeduría de denim que esté operativa en el país. Tanto por la crisis del virus como por nuestra fiesta nacional, que es muy larga.

Ahora estamos a punto de comenzar el Ramadán. Pero como todo está cerrado, los ciudadanos no gastarán en artículos de moda, a pesar de que son unos días en que todo el mundo viste sus mejores galas. Como están en paro, más bien se retirarán a sus pueblos, donde no guardarán las distancias que el gobierno exige.

Crisis en las exportaciones y en los cobros

El impacto de la crisis en las exportaciones –que suponen 14 billones de dólares anuales- es también enorme. Muchos artículos ya fabricados están prácticamente abandonados y nadie sabe si sus clientes los van a recoger y pagar. La incertidumbre sobre la duración de la crisis pesa mucho en la economía y en la industria.

El gobierno invertirá un billón de dólares en estímulos económicos, facilitando el comercio exterior y suavizando los impuestos para fomenter la producción.

Pero, además, uno de nuestros grandes problemas son las exigencias poco razonables de bastantes de nuestros principales clientes. Hemos sufrido bastantes cancelaciones de pedidos que estaban hechos o en proceso de fabricación, y exigencias de descuentos en pagos que ya estaban pendientes. También nos están pidiendo aplazamientos de hasta 120 días para pagos cuyos vencimientos ya estaban acordados. Algunas marcas, sin embargo, están mostrando un verdadero espíritu de cooperación porque intentan por lo menos garantizar el pago de los salarios a los obreros.

Nuestra empresa intenta asegurar la supervivencia de las comunidades en las que trabajamos, aportando el agua o los suministros que la gente necesita. También estamos contratando a personas en paro. Por otro lado, estamos fabricando mascarillas y así optimizamos nuestra capacidad productiva. No lo hacemos porque tengamos demanda sino porque pensamos que es nuestra obligación.

El sector buscará mayor proximidad

Un aspecto de Jakarta, capital de Indonesia

Para empezar, yo creo que el retail y los consumidores son los que llevarán la batuta de este sector en lugar de los fabricantes.

La gente ha estado ya mucho tiempo encerrada en casa y le gustará ir a los centros comerciales, por lo menos a medio y largo plazo. Una parte de nuestra sociedad –que ya posee capacidad de compra- está ansiosa por ver nuevos artículos de moda y entrar en las tiendas una vez que haya pasado la epidemia.

Otra parte de los consumidores cambiará sus hábitos de compra. También cambiarán la logística y la distribución, con un aprovisionamiento que se realizará más en proximidad. Los proveedores deberán estar más cerca de los consumidores en todos los sentidos.

Los que ya estaban acostumbrados a la digitalización, seguirán usándola; y los que no, se acostumbrarán a ella. De hecho el número de plataformas comerciales digitales y sus ventas están creciendo mucho. Sus visitantes más activos son los millenials y la Generación Z, que no se preocupan demasiado de las marcas. A veces son leales a algunas, pero pueden cambiar de opinión muy deprisa. Quizá no comprarán en tanta cantidad como antes, pero lo harán con mayor calidad y pensando bien sus decisiones.

O sea que sí: habrá muchos cambios en el mundo de la moda. Esperamos que las cadenas de suministro –desde los fabricantes a los detallistas- ofrezcan a los consumidores los artículos que estos desearán.

Mayor producción de EPI (PPE)

Muchas fábricas –como Grandtex- están derivando por lo menos una parte de su producción hacia los equipos de protección. Por esto las autoridades les permiten trabajar.

Yo, sin embargo, creo que debemos ser razonables y responsables en lo que fabricamos. Debemos limitar, por ejemplo, la cantidad de tejido de algodón destinado a esta actividad, so pena de quedar desabastecidos para otras producciones.

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Albert Tjandra, en un stand de Cotton U.S.A.

Denim más especializado y técnico

Nosotros hemos fabricado ya tejido denim especializado y técnico, con acabados antillama y repelentes del agua. Ahora estamos aplicando acabados contra las bacterias y los virus en nuestros tops para uniformes médicos, pero también aplicamos diversas protecciones al denim de uso cotidiano. Los consumidores se interesarán cada vez más por este tipo de artículos.

A los consumidores les interesa cada vez más lo que hay dentro de los materiales. Antes querían saber qué había dentro de la prenda, ahora quieren meterse ya dentro de los materiales: ver qué tipo de algodón es, qué pigmento y químicos se han usado para producirlos, etc.

Como la funcionalidad es ya más importante que el aspecto exterior, hay que proporcionar mayor información a los consumidores, porque la gente comprará prendas denim no solo por su aspecto sino por su construcción, sobre todo en el segmento Premium. 

Diferencias de consumo entre las regiones del mundo

La sociedad evolucionará de forma distinta según las zonas geográficas. Algunas abrirán las tiendas antes que otras. En estas segundas los consumidores estarán obligados a usar durante más tiempo las plataformas digitales como fuente de aprovisionamiento.

En todo caso, la slow fashion tendrá mayor papel que hasta ahora, con mayor transparencia y sostenibilidad. A la gente le interesará tanto el precio o la talla como el impacto ambiental de las prendas.

Además, el denim ya no será tan estructurado y simple como hasta ahora. Habrá prendas denim fuuncionales con espíritu de básico informal para consumidores que las buscan para su vida cotidiana. Por otro lado, el denim reflejará su propia originalidad y su creciente sostenibilidad.

Una cosa es segura. Los consumidores exigirán más y mejor información sobre el contenido de un tejido o de una prenda que sobre su simple aspecto físico. Investigarán lo que hay dentro del tejido: ¿qué masterias primas usa? ¿Que funcionalidad higiénica tiene?

Algunos consumidores serán fieles a una marca, pero la mayoría serán más realistas a la hora de hacer sus compras. Habrá más prendas denim con tratamientos antibacterianos y antivirus, transpirables, etc. Esto importará más que su buena caída.

Las empresas han ganado bastante dinero con denim que denominábamos Premium, pero que lo era solo por su aspecto. Ahora los consumidores querrán saber si ese denim Premium les puede proporcionar una vida mejor y más saludable.

Sostenibilidad, alma del sector confeccionista

El concepto de moda sostenible ha ido cambiando con los años. Todavía estamos buscando mayor claridad al respecto. Moda sostenible es la que protege el futuro del planeta y de las personas a través del diseño, la creación y el uso de las prendas, el uso de los recursos, el trato justo a los trabajadores, etc.

Ahora hablamos mucho de los jeans biodegradables, que son unas prendas hechas con recursos renovables y sin plásticos ni microplásticos. Este es realmente un producto que verdaderamente piensa en la sostenibilidad.

El denim sigue siendo uno de los más productos sostenibles más deseados. En un mundo cuyos recursos disminuyen y cuyos vertederos están a rebosar con prendas desechadas, nuestra obligación es utilizar recursos renovables.

La sostenibilidad constituirá el alma del sector de la confección. Pero, con esta pandemia ¿se utilizarán más las prendas recicladas y reciclables? Quedan por resolver muchas cuestiones relativas al uso de prendas de segunda mano, a las que ahora mucha gente comienza a tener miedo.

Sobreviviremos reinventándonos

Espero que, aunque no podamos controlar el virus ni sus consecuencias económicas, podemos hacerlo con nuestra propia reacción a la crisis. Estoy bastante seguro de nuestra perspectiva de futuro, sobreviviendo a la crisis a corto y medio plazo y recuperándonos de ella a largo. Si somos suficientemente flexibles y eficaces, estaremos bien posicionados para salir airosos de las dificultades.

Estamos buscando maneras para reducir los desechos, al tiempo que mejoramos los resultados económicos de las empresas. Veo un montón de oportunidades para dar nueva forma a las empresas. Los ciudadanos contemplarán nuestros productos bajo una perspectiva diferente, preocupándose por su cadena de aprovisionamiento.

La crisis nos brinda la posibilidad de renovar nuestros negocios y de reinventarnos para el futuro. Los confeccionistas han estado diversificando sus suministros desde hace 10 años debido al aumento de costes en China.

+ Info: www.grandtex.co.id