Thierry Mugler

Buen nivel en las colecciones, buena organización y buena afluencia de público. Acierto también en el escenario, el Museo Marítimo, por la belleza del lugar, por su fácil acceso y por sus amplias instalaciones. La organización algo precipitada de esta primera edición, que empezó a gestarse después de Semana Santa, fue quizás la culpable de un programa corto en actividades paralelas, que quedaron reducidas a la exposición Fashion Show en el Museo Textil y de la Indumentaria y la muestra itinerante de imágenes e ilustraciones Crossing.Faltó también hacer más hincapié en la comunicación para involucrar mucho más al gente de la calle en un proyecto que nace como abierto y con el objetivo de llegar a todo el mundo. Tampoco el showroom en el Hotel España acabó de arrancar, aunque los espacios comerciales siempre son los que más cuesta impulsar y consolidar y más si los diseñadores que en él participan no son muy conocidos. Su funcionamiento costará más e irá a remolque de la popularidad de la pasarela, siempre que no se coordine con el Bread & Butter y consiga ir a rebufo de un salón que mueve a 90.000 personas.La próxima edición será en febrero y los organizadores, con Vicenç Mustarós al frente, cuentan con tiempo para ir puliendo y ampliando un proyecto para hacer de Barcelona la capital del diseño indeptendiente que empieza con buen pie y que parece que tiene posibilidades de consolidarse.DescubrimientosEn el 080 Barcelona Fashion is Everywhere hemos conocido nuevos diseñadores y nos hemos llevado alguna sorpresa en ello, como es el caso de Teresa Helbig y Boris Bidjan Saberi. La primera, a pesar de llevar una década diseñando, nos había pasado totalmente desapercibida y es justo que empiece a hacerse un hueco por la calidad y la exquisitez de su trabajo. En cuanto a Boris Bidjan, su propuesta para hombre en negro, en tono dramático y aires medievales, nos dejó boquiabiertos, sobre todo por sus bolsos y sus pantalones en cuero.

Antonio Miró Y.Eleftheriades Txell Miras Boris Bidjian José Castro

Otro de los nombres que se estrenaban, aunque lo habíamos visto en El Ego de la Pasarela Cibeles, era el de Roberto Piqueras, del cual nos quedamos con las transgresiones en plástico que acentúan el carácter futurista que quiere darle a su colección. Sorprendió también Miriam Ponsa, que se atreve con las mezclas con vinilo, e incluso Josep Abril, con una colección madura, trabajada y en la que ha arriesgado más.Txell Miras siguió en su línea deconstructiva, siempre fiel a la escuela de Amberes, y dejó claro que lo suyo es el invierno, donde puede dar rienda suelta a todo su barroquismo. Juan Pedro López volvía al ruedo con una colección de aires saharianos, de caídas suntuosas y rica en movimiento, con la demuestra que todavía tiene mucho que decir en la moda y que es uno de nuestros talentos con más proyección.Descubrimos también al griego Yiorgos Eleftheriades, un diseñador de larga trayectoria profesional, de técnica excelente, que nos devolvió a los 80 con trajes en raya diplomática y ombreras, y no nos perdimos a Antonio Miró, el único representante del programa Off, un espacio que la organización abre a diseñadores ya consolidados que cuentan con el apoyo de empresas (en este caso, Cortefiel). Miró desfiló en los jardines del Hospital de Sant Pau, uno de los edificios modernistas por excelencia de la ciudad obra de Domènech i Muntaner. Nos quedamos con su colección de hombre, de silueta urbana, relajada, con apuntes futuristas en vinilos y metalizados. Destacar las gafas, retro y ultra cool.El broche final lo pusieron José Castro, con una colección toda en rosa, y la retrospectiva de Thierry Mugler en las Piscinas Municipales, todo un lujo para la ciudad de Barcelona. El diseñador francés consiguió llenar gran parte de un aforo de 3.600 localidades, con vistas espectaculares sobre la ciudad, para presentar un resumen de los mejor de sus 30 años de carrera. Una oportunidad única para recordar el sello fetichista y de opresión sexual y física a la mujer, en vestidos que limitan el movimiento y sobre tacones imposibles, en un diseñador que desde hace unos años sólo trabaja colecciones para hombre y vive bastante apartado de todo el universo de la moda.

Josep Abril Juan P.López M. Ponsa R. Piqueras Th. Mugler T. Helbig

Con los emergentes, la polémicaEl único rifirafe del evento lo protagonizaron los directores de las escuelas de diseño de moda de Barcelona, quienes dieron plantón a sus estudiantes en el desfile de jóvenes emergentes, del que salieron los ganadores de un stage en ateliers de diseñadores nacionales e internaciones, además de los primeros candidatos al proyecto Bressol, una plataforma que impulsa la Generalitat de Catalunya para asesorar y ayudar a los jóvenes creadores que empiezan.El único que asistió fue el director de la Escuela Felicidad Duce, a la que el resto de centros acusan de tener un trato de privilegio por parte de la secretaria de Comercio de la Generalitat. Aseguran que esta escuela y sus alumnos conocían antes que nadie el proyecto de este concurso y tuvieron más tiempo para prepararlo. El secretario de Comercio, Emili Valdero, desmintió estas acusaciones y respondió que, en todo caso, el plan de formación de una escuela no debe basarse en un concurso.Sea como fuere, de los 19 finalistas que ayer desfilaron, 13 procedían de Felicidad Duce.Hubo premios para casi todos, pero los más afortunados fueron Montse Liarte, quien tiene la oportunidad de ir a trabajar con Giles Rosier y además ganó el premio Fad a la mejor colección, con un premio en metálico de 6.000 euros y la posibilidad de desfilar en el próximo 080, el mismo galardón con el que se hizo el dúo Víctor Cardona e Israel Frutos, quienes también tendrán la oportunidad de realizar un stage, en este caso en Christian Wijnants.Jean Jacques Picard, otro lujoOtro de los puntos a considerar y, en caso de poderse, ampliar, es el de las conferencias, siempre que el nivel de los conferenciantes no decaiga. En esta edición 00 trajeron a Jean Jacques Picard, consultor de marcas de lujo, a quien se le pidió que explicase para qué sirve un desfile. En el Hotel 1898 y ante un auditorio lleno, sentenció que “un desfile es como un trailer en el cine, tiene que convencer para que vayas a ver la película entera”.Expuso diferentes tipos, como los que se utilizan para subrayar imagen de marca, que ejemplificó con Louis Vuitton, una marca especializada en marroquinería, los que muestran la colección tal y como la encontraremos en las tiendas, como Sonia Rykiel, las superproducciones como las de Chanel o Christian Dior, que sólo pueden permitirse las grandes casas y que sirven para emocionar, y los poéticos, como los de Yohji Yamamoto, que puede utilizar para denunciar o reírse de la banalidad de este negocio, o los de Dries van Noten, quien transmite todos sus valores intelectuales, artísticos y de estilo de vida.A pesar de la clasificación, concluyó que no hay verdad absoluta en esto de la moda y lo que es válido para uno no tiene porque funcionar en otro. “De ahí lo mágico, explicó. Nunca te aburres, siempre buscas sorpresas”. La clave: emocionar. Hoy en día, con las imágenes de los desfiles accesibles a tiempo real a través de Internet, las emociones son imprescindibles. Según Picard, “las emociones no se copian”.Y en cuanto al 080 Barcelona, que se estrenaba con él, también tuvo un minuto para recordar que sólo puede ganar un espacio en el circuito internacional si quien desfila es interesante: “por mucho dinero que se gasten en ello, sólo funcionará si hay creatividad”.Fashion ShowMención especial para la exposición sobre el universo de los desfiles que hasta el 28 de octubre podrá verse en el Museo Textil y de la Indumentaria de Barcelona y que se inauguró con motivo del 080. La muestra consta de dos partes, una es una adaptación de la exposición homónima que montó el Museo Galliera de París, el museo de la moda de la ciudad, y que quiere involucrar al visitante en la actividad que hay detrás de un desfile. Para este apartado se han traído vestidos de Jum Nakao, Jean-Charles de Castelbajac, Martin Margiela, Jean Paul Gaultier, Dries van Noten, John Galliano para Dior, etc.La otra parte es un repaso a los primeros desfiles que se organizaron en Barcelona, en Santa Eulàlia, una de las casas de moda con más tradición en la ciudad, creada en 1843 y que todavía hoy conserva su tienda más emblemática en Paseo de Gracia. De toda la investigación se ha encargado la periodista Charo Mora y su trabajo es digno de admiración, al haber recuperado todo un periodo de la moda en España que no está estudiado.Otra de las joyas es el catálogo, en el que además de hablar del significado y uso de los desfiles, profundiza en el papel que éstos han tenido en nuestro país y, en particupar, en Barcelona, con textos de la misma Charo Mora y de la historiadora y experta en moda, Inmaculada Urrea, quien ha realizado toda una cronología desde los primeros desfiles hasta nuestros días.

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