El Plastic Free July lo impulsa la fundación con ese mismo nombre, que promueve el uso de otras materias primas, prefiriendo los materiales naturales.

Aunque la noticia ha pasado bastante inadvertida, el mes de julio ha estado dedicado a la campaña ‘Plastic Free July‘, promovida por la fundación del mismo nombre.

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Parte del sector de la moda se opone al uso de fibras sintéticas, como el poliéster, la poliamida o el nailon.

Con este motivo, probablemente venga a la mente el reto de evitar todo tipo de botellas, vasos y recipientes de plástico. Para los profesionales del sector textil-moda, sin embargo, el reto puede ir más allá. Por ejemplo, luchar por vestir únicamente prendas que no utilicen materiales derivados de combustibles fósiles, como el poliéster, el nailon y el acrílico. Todos ellos, aunque no están presentes solo en las prendas, plantean interrogantes sobre los problemas ambientales que generan, aunque su uso constituya también notables ventajas.

Audrey Gaskins, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Emory (Georgia, Estados Unidos), se ha posicionado al respecto del uso de polímeros. «Las prendas sintéticas podrían ser una fuente de exposición a disruptores endocrinos, sobre todo a través de los PFAS. Estas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas se utilizan para fabricar tejidos resistentes al agua y a las manchas, y que están presentes en el agua y en muchos otros artículos. También pueden ser dañinos los retardantes de llama bromados, los ftalatos y los bisfenoles. Estos últimos están presentes en prendas con propiedades antiestáticas o absorbentes de humedad o antiestáticas».

Las fibras naturales, ¿opción más sostenible?

En este sentido, Gaskins toma partido por los materiales de origen natural. «Si tenemos los medios y la opción de comprar prendas de fibras naturales en lugar de sintéticas, es recomendable hacerlo. Solemos pensar que los niños son una población particularmente vulnerable, ya que están todavía en desarrollo. Pero, en realidad, todos deberíamos preocuparnos, dada la variedad de consecuencias adversas para la salud que se han relacionado con los disruptores endocrinos».

El poliéster, el nailon y el acetato, entre otros materiales, derivan directamente de combustibles fósiles. No solo requieren combinaciones de colorantes químicos mucho más fuertes. También liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas cuando se depositan en vertederos o se incineran.

En cambio, las fibras naturales son biodegradables, renovables y, cuando se obtienen de forma responsable, reducen el uso de productos químicos, desde la agricultura hasta el teñido y el acabado. Las fibras naturales tienden a utilizar muchos menos productos químicos para mejorar su rendimiento y, por lo tanto, son mucho más respetuosas con la piel humana.

A los consumidores también les preocupa la contaminación por microplásticos procedente de los textiles sintéticos. Siete de cada diez se declaran conscientes de la contaminación por microplásticos, según la ‘Encuesta sobre Microplásticos 2025‘ de Cotton Incorporated. Además, los consumidores también identifican las fibras sintéticas porque contribuyen a la contaminación por microplásticos. Con frecuencia consideran que el algodón es la fibra que menos contribuye a este fenómeno.

Sin embargo, muchas otras entidades y subsectores defienden el uso de este tipo de fibras sintéticas, especialmente en el caso de ropa técnica y deportiva. Los tejidos artificiales pueden ofrecer ventajas y rendimiento óptimo en ciertas situaciones, con mayor resistencia o propiedades térmicas adicionales.

Para más información: https://www.plasticfreejuly.org/

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