Cambodia en Texworld: mensaje de orgullo y optimismo confeccionista


Van Sou Leng, presidente de la GMAC -la asociación confeccionista de Cambodia- transmitió optimismo y orgullo por la transformación del país

04.10.2018.- Los salones profesionales también sirven –además de ver colecciones y hacer gestiones comerciales- para conocer a profesionales de todo tipo. Algunos pertenecen a este tipo de personas con los que gusta charlar porque transmiten inteligencia, empatía y buena información. El presidente de la GMAC fue uno de ellos.

Una de esas personas con las que nos resultó útil charlar y compartir mesa fue Van Sou Leng, presidente –elegido democráticamente, nos subrayó- desde hace 20 años de la GMAC, la asociación de fabricantes confeccionistas de Cambodia. Siendo todavía joven, debió vivir los horrores de la guerra civil desencadenada por los jemeres rojos, bien reflejada en aquella dura película que en castellano se tituló Los Gritos del Silencio. No quiso abundar, sin embargo, en detalles de cada etapa.

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Como consecuencia de aquel conflicto Van Sou Leng había vivido, estudiado y trabajado fuera del país: Singapur, Hong Kong, Francia, etc. En 2014, cuando acabó la guerra civil y la situación se normalizó, volvió a Cambodia. El nuevo presidente le pidió personalmente ayuda para dinamizar la economía del país. Él se encargó del sector confeccionista, que todavía conocía poco.

Tanto en la conversación personal que tuvimos con él, como en una presentación que hizo a la prensa, dio una visión positiva de su país. Más que eso: se declaró y se le vio orgulloso de él y de su superación de los traumas del pasado.

Cambodia, un país estable y respetado

Ahora, Cambodia es un país es estable y respetado. Existen algunos conflictos tradicionales –a menudo, de raíz étnica- con los países vecinos, pero desde luego no con China, porque es un país que en esta nueva etapa nos ha ayudado mucho –suyos fueron los primeros capitales que llegaron al término de la guerra civil, después de los de Taiwan, pero antes que los de los países occidentales- y nos sigue ayudando mucho en nuestro desarrollo económico. El programa chino Silk Road, por ejemplo, está suponiendo la construcción de infraestructuras (carreteras, vías ferroviarias, puertos, etc.). Además, ambos países forman parte de Asean, la asociación de los países del sudeste asiático.

En estos momentos, los sectores clave para nuestra economía son la confección, el turismo y la construcción. Durante los últimos años han subido mucho los salarios de todos los sectores. Esto supone un problema porque reduce nuestra competitividad antes nuestros competidores más directos, que son Bangladesh y Vietnam, pero de esta forma muchos de nuestros ciudadanos pueden tener ya un nivel de vida decente. Ahora mismo, la GMAC está discutiendo el salario mínimo nacional para 2019, que volverá a tener otra subida importante. La única solución de nuestro sector confeccionista es reorientarse hacia productos de mayor valor añadido, donde los salarios tengan un menor peso en los escandallos.

En general, sus productos son más caros que los de Bangladesh, Myanmar o Sri Lanka. En contraposición, sin embargo, ofrecen tiempos de entrega más cortos y unos resultados muy profesionales.

Repaso de cifras con el CEDITH

También Roger Zacaropoulos, secretario general de Evelliance y vicepresidente del CEDITH, hizo una exposición muy precisa sobre el sector textil/confección de Cambodia, comentada después por el presidente de la GMAC. Notamos que, como observador externo, Zacaropoulos fue un poco más duro en sus apreciaciones y en sus datos que el propio Van Sou Leng.

Hay que tener en cuenta que Cambodia es un país relativamente pequeño con una población de solo 16 millones de habitantes. Fue colonia francesa y –después de la guerra civil- se convirtió en una monarquía parlamentaria que ha dado bastante estabilidad al país. Casi la mitad de la población vive en la capital -Phnom Penh- y en sus alrededores.

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Actualmente está entre los 10 países más importantes del mundo por sus exportaciones en confección, que dan trabajo a casi un millón de personas y que constituyen el motor de su economía, con el 72% de las exportaciones totales del país.

Casi la mitad de sus ventas exteriores van dirigidas a Europa; otro 40% va a Estados Unidos. Es el quinto proveedor de confección de la UE -con un 4,5% de sus compras exteriores-, aunque a gran distancia de China. Por países, Gran Bretaña, Alemania y España son sus principales clientes. Además, es el cuarto exportador de pantalones a nivel mundial.

Factores de éxito y limitaciones

Sus principales factores de éxito son los siguientes:

  • Los acuerdos comerciales con sus principales países clientes, que suponen un arancel cero en Europa y un trato preferencial en Estados Unidos.
  • El bajo salario mínimo (170 dólares/mes, a los que hay que sumar algunas contribuciones sociales, por ejemplo para alojamiento y transporte), que es similar al de Bangladesh, pero inferior a los de Indonesia, Turquía y Marruecos, y superior a los de India, Túnez y Vietnam.
  • El cumplimiento de las normativas sociales y ambientales, aunque normalmente es solo por exigencias de sus clientes. La OIT desconfía de otros controles y audita directamente a las empresas. Es un caso único en el mundo.
  • La estabilidad política y social del país.
  •  La concentración de la mayoría de fábricas en la capital y en las ciudades industriales de su entorno. Esto es una ventaja sustancial para los compradores extranjeros, que no deben hacer grandes viajes por el país.
  • Los edificios industriales son bastantes recientes y seguros, a gran distancia de lo que solía ocurrir en Bangladesh.
  • Pero al mismo tiempo debemos reconocer ciertas debilidades:
  • La productividad media es claramente mejorable.
  • Lo mismo ocurre con la capacidad de reactividad productiva.
  • La falta de materias primas (tejidos y fornituras), que se deben importar, sobre todo de China. El país, en efecto, carece de fábricas textiles, aunque hay algunas de punto.
  • Bajo nivel tecnológico (por ej. en equipos y soluciones de Gerber y Lectra).
  • La concentración de la producción en productos básicos, de gama media y en series grandes.
  • La carestía de la energía y de los servicios logísticos.
  • La escasez de diseñadores. Los existentes han sido educados en Europa o Estados Unidos.

GMAC: 500 fábricas

La asociación nacional del sector confeccionista –la GMAC- cuenta con más de 500 fábricas asociadas, todas ellas dedicadas a la exportación. De esa total, 430 hacen confección; 55, calzado; y 30, accesorios. Otras 10 hacen ennoblecimiento textil. Su presidente, Van Sou Leng, se resiste a hablar de empresas. La media de trabajadores por fábrica es de 1.100 personas, la gran mayoría mujeres.

En su gran mayoría, los capitales son extranjeros, sobre todo de la Gran China (China, Hong Kong, Macao y Taiwán), cuyo peso en el país seguirá creciendo. Todavía no existen capitales europeos. Solo el 6% de las fábricas del sector poseen capital nacional.

+ Info: www.gmac-cambodia.org

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