El pasado jueves, el portavoz comunitario de Comercio, Peter Power, anunció que la CE mantendrá los aranceles que aplica desde hace dos años a los zapatos de cuero fabricados en China (16,5%) y Vietnam (10%) como medida de castigo por la práctica del dumping (vender por debajo del precio de coste) de ambos países.Power explicó que Bruselas inició una revisión del mecanismo de defensa que introdujo el 7 de octubre de 2006 que, en la práctica, supondrá que Europa seguirá aplicando los gravámenes adicionales mientras se lleva a cabo la revisión, que podría durar entre 12 y 15 meses, y decide sobre su extensión.Según informa el diario oficial China Daily, el ministerio chino afirmó, a través de un comunicado en su página web, su total oposición a dicha decisión, ya que se trata de una medida que considera que “no está basada en fundamentos legales” y que en su día asegura que resultó incluso “polémica dentro de la Unión Europea”. “No hay necesidad de que la UE extienda esta medida protectora porque es competitiva y disfruta de buenas perspectivas en las exportaciones de calzado”, sostiene el Ministerio.“Además, la UE no es un competidor directo de China, ya que destaca en el diseño y en la innovación. China, sin embargo, permanece centrada en la fabricación. Esto hace que las medidas para evitar el dumping carezcan de sentido”, agrega.Power admitió el jueves que la CE adoptó la decisión con el voto en contra de la mayoría de los Estados miembros, a los que consultó antes de aprobar la revisión. “Esto refleja el fuerte deseo de que se reanude el comercio normal de calzado”, señala el ministerio chino, que confía en que la la UE dé marcha atrás en respuesta a las peticiones recibidas por parte de consumidores y empresas.La CE estima que sólo el 11% de los zapatos que se venden en la UE están afectados por el gravamen, pero, por ejemplo, la Federación Europea de Fabricantes de Artículos Deportivos asegura que los aranceles se aplican a entre el 30 y el 40% de sus importaciones.Tras una investigación de meses, Bruselas concluyó que en China y Vietnam hay clara intervención estatal en la producción de calzado, con subsidios ocultos, en forma de créditos a tipos de interés por debajo del mercado, coste más bajo, evaluación de activos inadecuada y moratorias fiscales. Esta intervención habría permitido a los fabricantes de ambos países exportar sus productos a la UE por debajo del precio de producción, en torno al 80% de su valor real en el caso de China y cerca del 50% para Vietnam.