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Denunciada explotación laboral generalizada en Valverde del Camino


Un trabajador ha denunciado la explotación laboral en Valverde del Camino en el diario El Mundo. Wenceslao (nombre ficticio) asegura que se pagan salarios ridículos: desde las 100 pesetas de los más inexpertos o jóvenes, a las 900 del personal con más experiencia y edad. No es el único testigo que asegura que hay empresas donde el 90% de los trabajadores es ilegal. Pedro Lazo, presidente de Apical, la asociación que aglutina a la mayoría de las fábricas de calzado de Valverde, no descarta que alguien pague poco, pero asegura que la media es de 800 pesetas la hora.Según Wenceslao, las inspecciones son una pantomima. Cuando llegan los inspectores, los empresarios están avisados, según afirma la fuente, por un funcionario. Por una puerta entra el inspector y por la trasera salen los trabajadores ilegales. Otras veces los empleados son escondidos en auténticos zulos que poseen algunas empresas.«Cuando te haces alguna herida, tienes que seguir trabajando como si nada. El empresario sólo te lleva al médico si te rompes un dedo y tienes el hueso fuera», relata Wenceslao. No hay bajas laborales. Los periodistas fueron testigos de la manipulación de productos tóxicos sin mascarillas. El ruido ensordecedor y las elevadas temperaturas, no son paliadas con ventilación ni protecciones. En Valverde no hay sindicatos. El pueblo entero tiene tan arraigada esta situación que llega a parecerle normal. Hay muchas mujeres que trabajan en casa: ellas ponen las máquinas, la electricidad, el pegamento y el hilo, y por cada par de botas que cosen y pegan, el empresario les paga 200 pesetas. Hacen un trabajo a la sombra sólo controlado por el empresario que usa sus servicios. «Atravesamos momentos difíciles en el sector», dice Pedro Lazo. «En época de crisis, hay algunas empresas que quieren hacer su agosto a costa de los trabajadores y que, luego, cierran y abandonan todo». El presidente de Apical teme que ahora se conviertan en «frecuentes» las inspecciones de trabajo. «Y yo no puedo perder todo el día con esto». Asegura además que en la localidad gaditana de Ubrique, la economía sumergida en el sector de la piel es siete veces mayor que en Valverde del Camino. «No se puede juzgar a un colectivo empresarial por lo que hagan unos cuantos. Estas denuncias desaniman y es injusto que paguemos justos por pecadores», apostilla.

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