Fue una de las empresas textiles que tuvo una larga época dorada después de su fundación en 1961. Trabajaba con la marca Notting Cross y vendía sus tejidos de alta calidad a fabricantes como El Corte Inglés, Marks & Spencer, Adolfo Domínguez, etc. Ya entrado el presente siglo, los miembros de la familia Puig Gorina, herederos de los fundadores de la empresa, vendieron su participación en ella a Nueva Rumasa, con la que estuvieron pleiteando los 10 años siguientes. Paralelamente, y ya desde entonces, la empresa fue reduciendo sustancialmente su facturación. La actual crisis económica la remató, obligando a la presentación del concurso, que ahora desemboca en la desapatrición definitiva de la empresa.