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Deseos del presente futuro: tendencias de Li Edelkoort


Haga click aquí para ver las fotos que ilustraron las tendencias de Li Edelkoort. Queremos vivir cómodamente. Queremos suavidad. Queremos blancura y naturalidad. Queremos sentirnos seguros, envueltos, protegidos en nuestra casa. Lo queremos todo blando, en líneas suaves. Queremos entrar en una tienda muy bonita, con las cosas muy bien empaquetadas, con amor al detalle, y elegir nosotros mismos. Queremos todo aquello representado por el agua, el jabón: limpieza, naturalidad, comodidad, bienestar. Sobre todo, bienestar. Li Edelkoort fue desgranando ante el público asistente a las pasadas CPD de Düsseldorf un conjunto de conceptos que ella ya advierte en su entorno y que se están instalando en la sociedad. «Quedaron atrás los tiempos del trabajar sin cesar, ahora queremos que cada día sea vacaciones, reservar un espacio de vacaciones al volver del trabajo». Queremos estar confortables en casa, y en el trabajo, y eso se expresa mediante la ropa. Mucho más en los países nórdicos, donde el clima hace que la gente esté mucho tiempo en casa, y según Edelkoort, van a querer tener ropa cómoda y bonita de andar por casa. La discoteca va a dejar espacio al comedor. Todo es suave: se busca la «espiritualidad», más relajada que la religión. La sensación de frescura en el agua, los vegetales. Puede que se abran tiendas con el concepto «frescura» y que vendan verduras, jabones, cosméticos y ropa. O con el concepto «comodidad». En Europa se advierte un auge de la jardinería, del paseo tranquilo por el campo (buenas noticias para la country fashion), de la naturaleza tranquila (no salvaje). Los abuelos, la gente mayor y su ritmo van a ganar importancia como consumidores, porque van a querer seguir consumiendo como jóvenes, no van a aceptar que envejecen excepto en su gusto por lo tranquilo. Con Internet, el individuo es más poderoso, el cliente tiene más la razón y puede quejarse en voz más alta. Hay individualismo, pero los individuos se pueden asociar, y lo harán mucho más que antes, formando grupos que actuarán emocionalmente como «una gran familia». El hombre y la mujer se parecen más, comparten anhelos de tranquilidad, de armonía. Que no nos hablen de lucha, que no nos vistan para ella. Queremos cuidarnos.

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