La compañía ha explicado en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que está ultimando un acuerdo con el comité de empresa y sindicatos, y que está a la espera de su inminente aprobación.Según Dogi, este expediente permitirá, sin afectación del Ebitda presupuestado, el tránsito de la situación actual de debilidad de la demanda a la recuperación de ventas que espera que llegue el segundo semestre del año.La textil ha conseguido reducir sus pérdidas un 59,8% en 2009, hasta los 39,26 millones de euros, frente a los 59,2 millones de números rojos obtenidos en el ejercicio anterior. A pesar de ellas, las ventas han sufrido una importante caída. En 2009, facturó 65,6 millones de euros, frente los 117 millones del año anterior. Matiza que las cuentas de 2009 no incluyen los datos de Penn Elastic, su filial alemana, que presentó insolvencia voluntaria de forma unilateral y sin el consentimiento de la matriz.Sobre su situación concursal, la empresa ha explicado que el plan de viabilidad en curso permitirá, según sus previsiones, superar el concurso el próximo mes de abril. El plan era condición indispensable para realizar una propuesta anticipada de convenio para los acreedores. Actualmente cuenta con el 76% de adhesiones. Asegura que está en la fase de evaluación final por parte del juzgado y a la espera del auto que dé el visto bueno a este acuerdo para poder trasladar la aprobación a la CNMV.En la documentación remitida a la CNMV, Dogi asegura encarar el 2010 con optimismo, tras un 2009 especialmente duro. Sus pronósticos pasan por conseguir un resultado consolidado ligeramente positivo, con un ebitda consolidado de casi 9 millones.Durante 2009, Dogi recibió un crédito de 8,5 millones del Instituto Catalán de Finanzas (ICF), organismo dependiente de la Generalitat, y ha pedido otro de 1,5 millones, equivalente al desfase existente entre las inversiones realizados en Dogi II (10 millones) y las cubiertas por el préstamo concedido en 2008.La firma textil presentó concurso voluntario el pasado año con un pasivo de 42,5 millones de euros, de los que 28 millones era deuda contraída con las entidades financieras, y afrontó un duro plan de reestructuración que incluyó 74 despidos en su planta de El Masnou. El plan de viabilidad para superar el concurso y garantizar la continuidad de la actividad también incluía desinversiones y venta de filiales.