El cese de la actividad en las plantas de Pasarela afectará a unos 70 empleados, mientras que el de Sans Branded Apparel, la antigua Sara Lee, repercute sobre 132 trabajadores. Ambas compañías textiles ya llevaron a cabo ajustes de personal en 2005 y 2006, respectivamente, lo que supuso en conjunto el despido de otros 350 trabajadores y el cierre de dos factorías en Igualada y Olvan (Barcelona) pertenecientes a Sans Branded Apparel, fabricante de ropa interior para marcas como Unno, Abanderado, Princesa y Ocean.Las empresas justifican estos cierres ante la incapacidad de hacer frente a la competencia de los productores asiáticos. Ambos se han comunicado recientemente y en breve se empezarán a negociar las condiciones de los mismos entre representantes de las direcciones de las compañías y los comités de empresa, según han informado a la Agencia Efe fuentes sindicales.El grupo Pasarela, especializado en la producción de hilados y tejidos de fibras artificiales y sintéticas, se quedará sin capacidad productiva cuando culmine el cierre de las plantas de Reus y Hostalric, mientras que Sans Branded Apparel mantendrá la actividad en su central, situada en Mataró (Barcelona), y en el almacén logístico de Pina de Ebro (Zaragoza), dos centros que suman una plantilla cercana a los 500 trabajadores.En este último caso la decisión de clausurar las factorías de Cassà de la Selva y Massanes se ha atribuido a la necesidad de reducir costes para garantizar la viabilidad del resto del grupo textil, que pertenece a la multinacional DB Apparel, según han señalado las mismas fuentes.En julio de 2006 la dirección de Sans Branded Apparel pactó con los sindicatos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectó a 276 trabajadores de los centros de Igualada, Olvan, Mataró (Barcelona) y Massanes (Girona), y que supuso el cierre de los dos primeros centros de trabajo. La reestructuración en España de este grupo se enmarca en un proceso a escala mundial que ha supuesto el cierre de fábricas de DB Apparel en México, Puerto Rico y Honduras, además de recortes de plantilla en varios centros de Europa.En el caso del grupo Pasarela se procedió al despido de 91 trabajadores en abril de 2005 a cambio de una indemnización de 33 días por año, con un límite de 24 mensualidades. La empresa había presentado un mes antes un ERE para despedir a toda la plantilla, alegando los malos resultados obtenidos en los últimos ejercicios.Los ajustes de plantilla más recientes en el sector textil han afectado a Dresca, que en febrero comunicó el cierre de su fábrica de Navarcles (Barcelona), que emplea a 180 personas, y la liquidación de sus sociedades, a Fibracolor, participada en un 40% por Inditex y en un 26% por la Generalitat de Cataluña, que en enero anunció la clausura de su planta de Tordera (Barcelona), con una plantilla de 280 personas, y a Dogi, que despidió a 123 trabajadores y cerró sus fábricas de Cardedeu y Parets del Vallés (Barcelona).