El grupo de la lana, reunido en Mérida, reclama ayudas estructurales a la UE


Pablo Sánchez para HoyEl «grupo de lana», asociaciones de ganaderos e industriales europeos, han acordado en su congreso realizado en Mérida solicitar ayudas estructurales a la Unión Europea con objeto de poner al día este sector, uno de los más tradicionales del continente europeo. El grupo lanero desea que la UE considere el algodón como un producto agrícola más, como el lino, por ejemplo, y no como un producto industrial. La nueva orientación de la política agraria comunitaria (PAC) podría recoger sus sugerencias. La lana europea pretende recuperar su tradición, puestos de trabajo y reflotar un sector que está a punto de desaparecer en todo el continente. Hay interesantes experiencias en pequeñas cooperativas rurales en Francia, hay industrias textiles de última tecnología en Italia, hay interés en Irlanda y hay casi 100 millones de ovejas en Europa que cada año producen 300 millones de kilos de lana de excelente calidad. Todo ese potencial es el que el grupo de la lana quiere poner al día.En este congreso que ayer se clausuró en Mérida, han participado un centenar de profesionales europeos dispuestos a poner al día este sector. Para sacar adelante el proyecto creen imprescindible que la Unión Europea modifique radicalmente su política con respecto a la lana. «En el Tratado de Roma se olvidaron de la lana», asegura el vicepresidente del grupo, el extremeño José Ambrona. La lana tiene un trato de producto industrial en la UE, ahora reclaman que la lana pase a ser tratada como un producto agrícola-ganadero, como la única fibra natural de origen animal que existe en el mercado.El europarlamentario que ha acompañado a los congresistas reunidos estos días es partidario de ese cambio de status y en ese sentido ha prometido trabajar en el Parlamento Europeo.Gran mercadoPara reestructurar un sector que hoy está en vías de extinción, el grupo de la lana es partidario de abordar un proceso integral que abarca desde la creación de escuelas profesionales de esquiladores hasta centros lavaderos y plantas clasificadoras de lana. Esa primera fase del proceso de recogida y selección resulta determinante para que la industria pueda recibir lotes homogéneos de un producto de calidad.José Ambrona señala que Extremadura, con más de tres millones de ovejas y una producción anual cercana a diez millones de kilos de lana, puede obtener una alta rentabilidad si este proyecto lanero recibe el visto de la UE. Hay buenas perspectivas de futuro. La inminente reforma de la PAC, que primará las producciones medioambientales, pueden reabrir las puertas para recuperar la industria de la lana y el mercado puede acoger con alegría esos productos que ahora tienen precios muy elevados.