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El IBV presenta un estudio sobre el efecto del calzado infantil


Según José Ramiro, responsable de prensa del IBV, «uno de cada cuatro niños españoles tiene problemas en los pies» si atendemos al estudio presentado ayer. Lo atribuyó al uso de calzado inadecuado, «especialmente en los primeros años de vida del niño, en los que el pie vive una gran transformación». Señaló este investigador que el 30 por ciento de los niños en España llevan zapatos con la talla inadecuada, «los que le provoca pies planos, laxos, rozaduras y deformaciones en los dedos». Indicó que, por lo general, las talla que indica el calzado es diferente a la real, al no asumir los distintos fabricantes un consenso claro sobre esta cuestión. El IBV ha participado junto con dos centros de Holanda y Grecia, en el primer estudio europeo para determinar cómo debe diseñarse el calzado infantil para niños de hasta doce años, basados en la salud y funcionalidad. Los resultados de este estudio, realizado a lo largo de dos años, ya han sido aplicados en España por la marca Garvalin, de Elche, que ha participado en el proyecto y que ya colaboró con el IBV en una investigación anterior sobre el calzado escolar. La estructura del pie infantil, una versión reducida del pie adulto, no se consolida hasta los 18 años y hasta entonces es deformable. Eso ahce difícil diseñar un zapato adecaudo. La horma debe tener un buen ajuste en la puntera y dejar suficientemente espacio para los dedos y un empeine alto para que el pie pueda salir y entrar con facilidad. El piso, según las conclusiones de este estudio del IBV, debe incorporar una suela que permita una fricción adecuada entre el calzado y el suelo para evitar las caídas y los tropiezos en los primeros pasos, así como aumentar la estabilidad con una forma redondeada y ajustada a la suela en el talón y la puntera. El diseño de la plantilla ha de conjugar confort tanto térmico como mecánico y evitar la acumulación de sudor dentro del calzado, con materiales blandos que permitan la transpiración. El corte y el forro han de permitir la flexibilidad y la adaptación con un buen ajuste, evitando las rozaduras y el material debe de permitir el crecimiento del pie sin dañar la estructura en formación, se dice en las conclusiones.

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