El vestido en el arte contemporáneo
Ésta exposición, que podrá verse hasta el 30 de enero, es la tercera de una serie patrocinada por la multinacional farmacéutica GSK y cuya edición anterior estuvo dedicada a la respuesta de los artistas a los desafíos del cambio climático.En ella participan artistas y diseñadores de moda de distintos países, como Marina Abramovic, Vito Acconci, Andrea Gursky, Yoko Ono, Yinka Shonibare, Cindy Sherman, Rosemarie Trockel, Grayson Perry, Alexander McQueen o Yohji Yamamoto.Como vehículo de expresión, la exploración del papel del vestido ha estado en el centro de la práctica artística de numerosos artistas contemporáneos. Y, como se pone de relieve en la exposición, al margen de su función práctica y protectora, el vestido puede celebrar una identidad social o cultural, indicar alianzas, pero también expresa un modo de vida o comunica posiciones, aspiraciones o deseos, sean o no conscientes.Entre las piezas más destacadas, está la titulada Widow (viuda, en inglés) un elegante vestido hecho enteramente con agujas, de Susie MacMurray, que parece apuntar a la habilidad de las costureras pero también evocar un dolor punzante. Entre los más originales, apuntar uno de Yamamoto, que consiste en un vestido hecho con triángulos de madera y con forma de corsé.De Alexander McQueen se muestra el titulado Joan, inspirado en la heroína francesa Juana de Arco y realizado con una pieza de encaje rojo que cubre totalmente el rostro, llega por delante hasta medio muslo y se prolonga por detrás con una cola. Dai Rees, que comenzó como ceramista antes de crear accesorios para McQueen y otros diseñadores como John Galliano, presenta Tríptico, el Escaparate del Carnicero, en la que cuelga en ganchos pieles curtidas como si se tratase de reses abiertas en canal.Se recogen también vestidos de inspiración bizantina que llevan pegados trozos de cerámica, otros inspirados en la bandera china con su estrella amarilla sobre un fondo rojo, así como pelucas de distintos colores que simulan edificios icónicos. Hay vestidos hechos con materiales biodegradables que se disuelven con el tiempo al contacto con el agua, otros, para uso de musulmanes, que llevan incorporada una alfombra que puede desplegarse para rezar, y los hay también que parecen pequeños templos o refugios que el portador lleva consigo como un caracol con su casa a cuestas.
