Esprit puede sobrevivir como empresa licenciataria de su marca, que ya está comenzado a usar Deichmann, imperio alemán de calzado.

En 2024, Esprit experimentó dificultades financieras que afectaron a sus operaciones en Europa y América del Norte. Sus antecedentes eran ya preocupantes. En mayo presentó una solicitud de quiebra para sus actividades europeas, incluyendo sus filiales en Suiza, Francia y Bélgica.

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Esprit ha cerrado sus tiendas en múltiples mercados, includio España, así como también su página web.

En América del Norte, Esprit cerró todas sus 80 tiendas en Estados Unidos y su sede en Manhattan, debido a sus problemas financieros y operativos. La empresa acumulaba ya deudas superiores a 3 millones de dólares, lo que llevó a la decisión de presentar también una quiebra y a cesar en todas sus actividades. A pesar de estos cierres, Esprit mantiene operaciones en Hong Kong y en algunos mercados europeos.

En estos momentos su página web incluye solo el siguiente mensaje:

«Nuestra tienda web permanecerá cerrada hasta nuevo aviso. En estos momentos estamos finalizando nuestras actividades comerciales y, si es necesario, nos pondremos directamente en contacto con los clientes para finalizar los pedidos pendientes. Esperamos volver pronto para atenderles.«

Resultados 2024, con pérdidas de 140 millones de dólares

Los únicos datos conocidos del ejercicio 2024 son que las ventas de Esprit cayeron un 73% y que las pérdidas son cercanas a 140 millones de dólares. Todo ello es consecuencia del ambiente de liquidación que la ha sobrevolado durante todo el año 2024, pero que vienen de bastante lejos.

De todas formas, la empresa mantiene todavía alguna actividad, basada en la fuerte disminución de los costes operativos. La empresa ha indicado que, de ahora en adelante, está mejor posicionada para seguir un modelo de negocio centrado en las licencias y con pocos activos, con el objetivo de monetizar la marca Esprit de forma rentable.

Deichmann, marca alemana de calzado, se quedó en octubre con los derechos de la marca Esprit. La utilizará en su calzado y la licenciará a empresas de moda para que la exploten. La filial española de la marca de moda anunció en septiembre el cese de su actividad y el despido de sus empleados.

Una historia de negros nubarrones

Esprit Holdings Limited, con sedes en Hong Kong, Alemania, Países Bajos y Nueva York, distribuía artículos de moda, accesorios, calzado, joyería y hogar bajo la marca Esprit. Recientemente, operaba en 30 mercados en Europa, Asia y América, con 20 tiendas asociadas en el sudeste asiático, 50 en América Latina y 160 tiendas en Europa.

Nació en 1968, fundada por Susie y Doug Tompkins, también cofundadores de The North Face. A lo largo de finales de la década de 1990 y principios de los años 2000, experimentó un crecimiento significativo y rápido fuera de Estados Unidos. En su punto más alto, su capitalización se cifró en 20.000 millones de dólares. Desde la crisis financiera de 2008, Esprit Holdings se enfrentó a una serie de dificultades financieras y comerciales. Con el inicio de la pandemia de Covid, cerró sus tiendas en China y en el sudeste asiático.

William Pak fue nombrado director ejecutivo y director de operaciones en septiembre de 2021. La marca regresó al mercado asiático y abrió algunas tiendas en Nueva York en 2022, año en que, tras cinco años de pérdidas, logró volver a ser rentable.

En 2024, sin embargo, la franquicia belga y la suiza de Esprit se declararon en quiebra, con el consiguiente cierre de sus tiendas. En mayo de 2024, las operaciones europeas de Esprit se declararon en quiebra por segunda vez en cuatro años. En octubre, hizo lo mismo su filial estadounidense.

Para más información: https://www.esprit.es/

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