Estudian reconvertir los contratos eventuales del sector del calzado en fijos discontinuos


Un centenar de empresarios, graduados sociales y asesores de empresas se dieron cita en las instalaciones de la Fundación Ficia para participar de forma activa en la jornada sobre contratación del sector calzado, que estuvo presidida por el director General de Empleo, Ramón Doménech, y fue clasurada por el subsecretario de Empleo y Trabajo de la Generalitat, Vicente Gomis Cerdán. A lo largo del informe emitido por Ramón Doménech y en el amplio diálogo mantenido en la mesa redonda que llevaron a cabo Rafael Calvo, José María Escrigas, Vicente Rodríguez y Juan Antonio Maciá, se pudo comprobar la predisposición a reconvertir los contratos eventuales en contratos fijos discontinuos para terminar con la actual situación laboral del sector. Los objetivos estaban bastante claros para los responsables de la Fundación Ficia, promotora de la organización de la jornada sobre contratación en el sector calzado. Luis Sanchiz, su director-gerente, ya dejaba claro que el principal deseo de esta jornada no era otro que informar en profundidad a los empresarios, trabajadores y asesores laborales sobre el panorama actual de los contratos vigentes en el sector y que se contemplan en el convenio colectivo y en la legislación vigente. Dos figuras, según Sanchiz, se contemplaron durante la jornada como básicas para intentar llegar a conclusiones positivas. Una, la correspondiente al contrato eventual, que es el que concierta para atender exigencias circunstanciales del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos, aún tratándose de una actividad normal de la empresa, y la otra los contratos correspondientes a tiempo parcial por tiempo indefinido. Sanchiz ponía énfasis en señalar que en el primero de los casos, los contratos eventuales suponen un 73% de los 48.000 contratos que se hicieron en el calzado durante el pasado año, mientras que los correspondientes a tiempo indefinido alcanzaban un l4%, todo ello según los informes que se ofrecieron en la primera intervención de Ramón Doménech. Valorados por tanto las ventajas y desventajas de estas dos figuras, el centro de atención, tanto de los agentes sociales como de los empresarios y sindicatos, comenzó a cifrarse en ese otro contrato intermedio que es el fijo indefinido que ofrece amplias posibilidades tanto a los trabajadores como a los propios empresarios. En su normativa, según la información facilitada, se expresa tácitamente que esta clase de contratos se conciertan expresamente para realizar trabajos fijos y periódicos dentro del volumen normal de actividad en la empresa, y según el convenio colectivo vigente hasta el 22 de febrero del 2000, no hay limitación a la jornada anual en la que se puede realizar este tipo de contrato. Si hay trabajo, ahí está el contrato que lo ampara, si no lo hay, se suspende la actividad hasta que la misma vuelva a producirse con normalidad estando obligada la empresa a volver a llamar a los trabajadores dados de baja y según la lista de prioridades, por sección y puestos de trabajo, que se ofreció en el momento de la baja. Esta circunstancia, en la jornada, se valoró dada su flexibilidad tanto para la empresa como para los trabajadores. Adaptar el derecho laboral a medidas como ésta es una necesidad que quedó patente a lo largo de los diferentes debates.