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FICE y el Instituto de Biomecánica de Valencia quieren lanzar en verano un distintivo de «confort y salud»


El calzado español busca nuevas armas para aumentar su competitividad en los mercados exteriores, así como potenciar su atractivo de cara a los consumidores nacionales. Con este objetivo en la mente, el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) y la patronal sectorial FICE trabajan en el desarrollo de una marca que distinguirá el calzado fabricado según los criterios de confort, funcionalidad, seguridad y salud desarrollados por el organismo valenciano, que se encuentra en la vanguardia mundial en este tipo de investigaciones. El distintivo se quiere poner en marcha tras el verano. Lo podrán utilizar todas las empresas asociadas cuyos zapatos superen las pruebas que realizará el IBV, a petición de la interesada. Las investigaciones y la metodología que durante los últimos diez años ha desarrollado el IBV, que sitúan a este organismo a la cabeza internacional en este tipo de trabajos, se aplicarán para prestigiar no sólo a las empresas que vienen utilizando los servicios del instituto, sino también a todo el sector zapatero español. «Hasta ahora –explicó a La Verdad el responsable del área de calzado del IBV, José Ramiro– hemos estado trabajando en criterios de calidad, pero nunca nos hemos preocupado de evaluar la adaptación a la función y el confort que genera su uso, es decir, medir los efectos de los productos sobre el cuerpo humano». Dado que el IBV lleva muchos años trabajando en sectores como el calzado y el mueble, los responsables de este organismo pensaron en aplicar esos conocimientos para crear una marca que garantice al consumidor que los artículos que la luzcan son funcionales, sanos y confortables. Los trabajos se realizan en estrecha colaboración con FICE. La marca representará para el sector zapatero un valor añadido en su competitividad exterior. «Hasta ahora, el calzado español ha estado compitiendo en los mercados internacionales en calidad y diseño. Con este distintivo, además, ofrecerá al consumidor una garantía de que los productos son también saludables y confortables». Será un importante elemento que permitirá, a juicio de Ramiro, «tomar ventaja de los más inmediatos competidores, como China, que ya está ofreciendo en sus zapatos niveles altos de calidad, algo reservado hasta ahora a los fabricantes occidentales». El aumento del nivel de exigencia del consumidor jugará a favor del calzado que incorpore este distintivo. El distintivo que lucirá el calzado español como garantía de confort, funcionalidad y salud, será el primero en su género que se ponga en circulación en todo el mundo, según recalcó Ramiro. Nueva línea Esta marca abre una nuevo línea en la estrategia seguida en los últimos 10 años por el IBV. Hasta ahora, el instituto viene certificando que los productos elaborados por determinadas empresas –entre ellas varias ilicitanas, como Kelme, Garvalín, J’hayber o Analco– son excelentes desde el punto de vista de la funcionalidad, el confort y la salud. La nueva certificación está pensada para las pequeñas y medianas empresas que hacen un producto de calidad pero que no saben si cumplen con las normas de la biomecánica. «Lo que haremos será verificar con unos ensayos en nuestros laboratorios si los productos que fabrican estas empresas cumplen los estándares de funcionalidad y seguridad», señaló Ramiro. En el caso de que no sea así, «le diremos al fabricante por qué su zapato no ha pasado los controles y qué aspectos debe corregir si quiere incorporar la marca a su producto», añadió Ramiro. La intención del IBV y de FICE es poner en circulación esta marca tras el verano, ya que los trabajos se encuentran bastante avanzados. A ello ha contribuido el trabajo realizado hasta ahora por el instituto, que ha establecido una metodología propia y única a nivel internacional en el campo de la biomecánica aplicada al calzado y a otras áreas en las que trabajan, como el mueble o artículos para minusválidos. José Ramiro señala al respecto que «estamos maduros para abordar este tema. Durante estos diez o doce años hemos comprobado los procedimientos de ensayo y establecido muchos criterios de evaluación. Los fabricantes de calzado se pueden beneficiar ahora de la ventaja que hemos podido tomar en el terreno internacional». El responsable del IBV destaca el interés creciente de los empresarios por incorporar a sus productos estas cuestiones.Más innovaciones preparadas Desde que hace diez años, el IBV iniciara su relación con el sector del calzado, los resultados han sido espectaculares. Tanto que las investigaciones realizadas para varias empresas fabricantes y de componentes no sólo se han traducido en la incorporación de importantes innovaciones en los productos de estas firmas, sino que también han colocado al instituto valenciano a la vanguardia mundial en este campo. Fruto de esta relación han sido, por ejemplo, el establecimiento por primera vez en España de criterios científicos para diseñar el calzado infantil, que aplica la firma ilicitana Garvalín. O el calzado multitalla que crece con el niño, de Chiruca. O los modernos materiales con mayor capacidad de torsión y absorción de golpes que comercializan empresas como Analco e incluyen en sus deportivos Kelme o J’hayber. «Estamos trabajando sin cesar. Después del verano ofreceremos algunas innovaciones más», señala el responsable del área del calzado del IBV, José Ramiro. El interés de las empresas por contar con los servicios del instituto va en aumento. «La biomecánica es un buen motor para hacer cosas innovadoras. En muy pocos años asistiremos a grandes avances en este campo, que resolverán muchos problemas».

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