La importancia de la sostenibilidad textil en el merchandising corporativo
Los fondos europeos Next Generation llegan con exigencias ambientales que alcanzan también a los productos promocionales y merchandising comprados con dinero público. Algo que be green lleva dos décadas anticipando.
Cuando el sector de la moda debate sobre sostenibilidad, la conversación suele girar en torno a las grandes cadenas, el fast fashion o el reciclaje de prendas de consumo final. Hay un segmento que casi nunca aparece en ese debate: el merchandising corporativo. Camisetas para eventos, bolsas de congresos, sudaderas para equipos, uniformes de empresa. Un volumen enorme de producto que se confecciona, se reparte y, a menudo, se tira sin que nadie haya preguntado de qué está hecho ni cómo se fabricó.

Hace veinte años, cuando be green -marca comercial de Mandacarú S.L.- empezó a trabajar con algodón orgánico certificado desde Pontevedra, el interés por la sostenibilidad en este terreno existía, pero era marginal. Además, venía casi siempre del mismo tipo de cliente. Organizaciones con valores medioambientales explícitos, ONG y entidades del tercer sector que querían que sus productos fueran coherentes con lo que defendían. Triodos Bank, PROYDE, Plataforma de Infancia, Ecologistas en Acción, Amnistía Internacional, Acción contra el Hambre, SEO/BirdLife, entre otros. Clientes que preguntaban de qué estaba hecha la camiseta antes de preguntar cuánto costaba, en un mercado donde esa pregunta todavía sonaba rara.
«Al principio ese perfil era muy reconocible: organizaciones que se tomaban la sostenibilidad en serio y no podían permitirse regalar algo que contradijera lo que defendían. Pero con el tiempo, el interés empezó a venir de sitios inesperados. Empresas que querían que su imagen y sus valores fueran de la mano, clientes que se habían cansado de productos baratos que se deshacían al primer lavado y buscaban algo que durara. La conversación fue cambiando poco a poco«, explica Ana Fontoira, responsable de be green.
Detrás de ese cambio hay dos razones que suelen ir juntas. Una es la imagen: cada vez más empresas entienden que lo que regalan, o la ropa con la que visten a su equipo, habla de ellas. Y un merchandising de mala calidad o fabricado sin ningún criterio ambiental habla mal. La otra va más al fondo: organizaciones que han hecho de la sostenibilidad parte de su cultura interna y la aplican también a lo que compran, no solo a lo que cuentan.
Exigencias europeas: el sector se pone las pilas
A esas dos razones se suma ahora una tercera, muy distinta: la regulación. Para be green dejó de ser una idea abstracta hace unas semanas, cuando una administración pública gallega del ámbito tecnológico le adjudicó un contrato de material promocional con algo que no había visto en veinte años: la obligación de acreditar, mediante un informe formal de impacto ambiental, el cumplimiento del principio europeo DNSH (Do No Significant Harm). Tras dos décadas trabajando con certificaciones, era la primera vez que una administración pedía ponerlo por escrito, con plazos y trazabilidad.
No es todavía la norma, pero marca el camino. Cuando los fondos europeos llegan con condiciones ambientales, estas acaban alcanzando hasta el último bolígrafo de lo que se compra con ellos, también el merchandising. Y buena parte de los proveedores del sector no está preparada para responder.
«Llevamos años trabajando con certificaciones GOTS, GRS y Oeko-Tex. Es la seña de identidad de la empresa desde el principio, nuestra manera de entender el trabajo. Lo que pasa ahora es que las instituciones empiezan a pedir exactamente eso, y muchos proveedores no tienen la documentación ni los procesos para responder. Para quien ya trabajaba con rigor, lo de ahora es simplemente poner por escrito lo que ya hacía«, señala Fontoira.

Compromiso con el merchandising sostenible
be green ha trabajado en más de 200 proyectos de empresas, ONG y administraciones públicas en estos veinte años. Toda esa experiencia gestionando documentación de sostenibilidad y respondiendo a pliegos públicos apenas se valoraba hasta hace poco. Ahora empieza a contar. Adaptarse a los nuevos requisitos exige un trabajo previo que no se improvisa ante la necesidad de cumplimiento. Sin embargo, el cambio de fondo es otro: durante años, el sector ha competido casi solo por precio, y la sostenibilidad se ha tratado más como argumento de marketing que como una forma real de trabajar.
Las administraciones que ya aplican estos criterios en sus compras son todavía una minoría, pero la regulación europea no va a esperar a que el sector se ponga al día. Ese segmento que durante tanto tiempo quedó fuera de cualquier conversación seria sobre sostenibilidad textil va a tener que hacerlo.
Para más información: https://pinkermoda.com/empresa/be-green-merchandising-ecologico/
be green es la marca de merchandising ecológico personalizado de Mandacarú S.L., empresa con sede en Pontevedra fundada en 2006. Especializada en productos sostenibles certificados para empresas, administraciones públicas y organizaciones sin ánimo de lucro.
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