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Investigan el tipo de calzado perfecto para el personal sanitario


Para la responsable de la sección de Calzado del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), Ana Cruz, en el ámbito sanitario muchas de las tareas a realizar exigen largas permanencias en pie o caminando, por lo que utilizar un calzado adecuado desde el punto de vista de la funcionalidad, la prevención de fatiga y el confort es especialmente importante.Las empresas Analco Auxiliar del Calzado, de Elche, y Calana, de Salinas, han llevado a cabo un proyecto de investigación en colaboración el IBV y cofinanciado por el Instituto de Pequeña y Mediana Industria Valenciana (Impiva) del que han surgido una serie de requisitos que se consideran imprescindibles, y puesto que estos trabajadores prefieren el zueco de forma mayoritaria, el proyecto contempla el diseño de un nuevo zueco que potencie sus reconocidas ventajas.»La idea», según explica Ana Cruz, «era incorporar todas las conclusiones que ha arrojado el trabajo de investigación a las empresas que fabrican este tipo de calzado», entre las que se encuentra, precisamente, Calana, que comercializa sus productos con la marca Romus. «El objetivo final es desarrollar un tipo de calzado especial o lo que podría llamarse el calzado sanitario perfecto. Fruto de esta investigación será el nuevo modelo de calzado sanitario que en breve se pondrá a la venta en el mercado», señaló.El estudio ha comprobado que el zueco es el calzado sanitario usado en el 61% de los casos, si bien este tipo de zapato está pensado originariamente para aquellas actividades que incluyen largos tiempos de bipedestación estática y pocos desplazamientos.En función de todos los resultados obtenidos, los requisitos que debería cumplir un calzado sanitario adecuado serían, entre otros, ser estable y que no resbale, tener buenas propiedades de amortiguación, ser flexible y con un cierre ajustado sin apretar, ser ligero, tener una planta y tacón no duros, ser fresco y transpirable y permitir una buena eficiencia de la marca para disminuir el cansancio. Con relación al estudio biomecánico, y tras analizar zapatos de las empresas colaboradoras en el proyecto, se llegó a la conclusión de que existían un conjunto de errores de diseño con una influencia significativa en el confort. Así, aparecieron datos sobre zapatos inestables que resbalan, zapatos con los que suda el pie y calzado sanitario con la suela y la planta dura. Además, según explica Ana Cruz, «la inestabilidad del calzado estaba directamente relacionada con las molestias articulares de muslo y pierna. También se encontró una relación entre los calzados poco flexibles o con el cierre suelto y las molestias en el empeine y el talón», señala. Los trabajos de investigación muestran que muchos de estos problemas podrían ser evitados o paliados con un calzado correctamente diseñado, «pero se conocen pocos intentos en este sentido», manifiesta la responsable de la sección de Calzado del IBV.

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