A través de 200 piezas pertenecientes a las diferentes monarquías europeas (entre las que no está la española), la exposición recorre la evolución de su imagen a lo largo de 150 años. Son de las realezas británica, danesa, sueca y portuguesa y de las casas imperiales de Viena, los zares de Rusia y la catedral de Colonia.Las prendas, joyas y otros artículos que componen la muestra proceden de las colecciones del Victoria&Albert de Londres, el Palacio Pitti de Florencia, del Louvre, el museo Galliera o el de las Artes Decorativas de París.La exposición quiere demostrar cómo la indumentaria es todo un lenguaje político e invita a descifrar sus códigos. A través de las prendas y los accesorios, la muestra trata de explicar cómo era el día a día de los monarcas y sus cortesanos, así como las circunstancias que rodeaban los eventos de envergadura, como podía ser una boda.Por otro lado, muestra el lujo de los materiales y la acumulación de joyas y pedrería, que precisaba cada momento y circunstancia. Su uso impulsa un comercio del lujo y la aplicación de innovaciones técnicas y estéticas. Además, la corte de París será la más activa y en la que se fijarán el resto de monarquías europeas, potenciando la influencia del diseño francés y el prestigio de sus artesanos.La exposición, que podrá verse hasta el 28 de junio, cuenta con el patrocinio de Chanel.