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La Generalitat, por un lado, y la patronal y sindicatos del textil de Girona, por otro, no llegan a un acuerdo acerca de la existencia de una fuerte crisis en el sector.


UGT organizó esta semana en Girona una jornada de debate sobre la situación de la industria textil en la provincia. A ella asistieron representantes de la Generalitat y de la patronal y sindicatos del textil gerundés. No hubo acuerdo: mientras la Generalitat restaba importancia a esta crisis, negando su existencia, patronal y sindicatos aseguraban que la situación es grave y que se debe fundamentalmente al aumento de las importaciones de tejidos e hilados provinientes de países del Tercer Mundo, especialmente del sudeste asiático, donde fabrican a precios mucho más baratos como consecuencia de la utilización de mano de obra infantil y de presos, a cambio de unos salarios mínimos o inexistentes.El presidente de la patronal del textil en Girona, Lluís Carbonell, denunció esta competencia desleal y aseguró que, aunque en Europa hay una cuota para frenar las importaciones asiáticas, en países como Holanda, cambian las etiquetas y comercializan los productos como si fueran europeos.El subdirector general del departamento de Industria de la Generalitat, Josep Maria Montagut, negó en todo momento que las empresas textiles gerundenses estén en crisis y afirmó que se trata de un sector en expansión que actualmente está generando empleo, alegando que la producción en el conjunto del Estado se incrementó en 1988 en un 3,4%, y únicamente reconoció en su intervención que las industrias textiles deberían mejorar la competitividad de sus productos. Por contra, el secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, alertó de las consecuencias que puede comportar para el sector continuar aumentando el volumen de importaciones, que en los últimos dos años han crecido un 20% en la provincia de Girona, y reclamó una actuación urgente de la Administración para resolver esta situación: «es más barato ayudar a una empresa que pagar los subsidios de desempleo a sus trabajadores (…) Además, es labor política impedir que nuestros productos deban competir con otros fabricados por niños, presos, etcétera, de países del Tercer Mundo». A esta petición se sumó el alcalde de Girona, el socialista Joaquim Nadal, diciendo que «no se debe rematar el textil, sino lograr su reconversión». La celebración de la jornada coincidió con el anuncio del posible cierre de la empresa textil Coma Cros, situada en Salt (Gironès).