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La piel tailandesa resiste la crisis asiática


La crisis devaluó la moneda tailandesa. La industria tailandesa decidió aprovechar la opotunidad y combinarla con otras estrategias: mejorar su calidad y buscar nuevos mercados. Uno de estos nuevos mercados es el del cuero para la automoción. Según Boonluck Boonyaratanakornkit, presidente de la Asociación de Curtidores de Tailandia, hay 20 curtidoras dedicadas a este tema, sobre un total de 150, y el número crece. Antes solo trabajaban las pieles crudas, pero ahora manufacturan ya el producto. Alemania es el principal comprador de estas exportaciones.Sunanta Wuthisakul, presidenta de la Asociación Tailandesa de Marroquinería (Thai Leathergoods Association) asegura que el país está experimentando una reestructuración considerable y que la productividad en manufacturas aumenta. En las dos últimas temporadas, los empresarios han empezado a contratar diseñadores italianos. Y se ha impulsado el uso de las pieles exóticas, como la de cocodrilo y de pastinaca (stingray, un escualo marino de piel similar a los tiburones). Europa sigue siendo el mercado de Tailandia, aunque China empieza a convertirse también en comprador.

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