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La primera Última Pasarela podría ser la última


Lo cierto es que mantener en pie Última Pasarela es un ejercicio de fe, no de economía. Algunos sugieren esperar una segunda edición, a ver si mejora. Otros muchos piensan que con lo visto del 20 a 22 de enero está claro que el certamen no cuaja. El director de Última Pasarela, Javier García Lillo, reconoce que la feria fue muy floja. «Vamos a hacer una encuesta entre los participantes para conocer sus opiniones. Será el comité de expositores el que decida finalmente qué pasos se van a dar». Fice y la conselleria están dispuestos a volverlo a intentar. Rafael Calvo, presidente de Fice, argumentaba que el también debutante certamen de Bolonia, Fashion Shoe, ha tenido unos resultados también flojos y ni organización ni expositores han hablado de arrojar la toalla. Pero el caso es que un centenar de expositores no justifican un viaje desde la otra punta del país, y mucho menos desde el extranjero. Entre los expositores, unos se inclinan directamente por dar el finiquito al certamen, otros por volver a las fechas anteriores y alguno más propone otras intermedias. Responsabilidad de los fabricantesCambiar de fechas para ubicarse en un circuito entre temporadas era arriesgado. La organización tenía la esperanza de que los comerciantes nacionales acudieran en un número suficiente para apoyar la segunda cita. No ha sido así y en los pasillos se oía insistentemente la idea de que son los propios fabricantes los que se han cargado la feria. El empresario eldense Luis Marco, vicepresidente del comité organizador, no podía ocultar su desencanto. «Parece que los empresarios de aquí no queremos la feria. No creo que sea problemas de fechas, antes eran las idóneas y tampoco venían.» A juicio de Isabel López, directora de grupo Alius, «han fallado los expositores, que no han venido en número suficiente». Añadió que la presencia de compradores había sido muy baja. «No ha habido apenas visitantes extranjeros, pero tampoco españoles y se suponía que era en el mercado nacional donde se había hecho un gran esfuerzo promocional». Considera que ello se debe a que a los comerciantes nacionales no le vienen bien estas fechas. «Una feria innecesaria», resume Antonio López, representante del calzado de Almansa, de donde sólo han llegado tres expositores. «Ha sido una feria que no debiera repetirse». Las fechas eran incómodas para elaborar muestrarios. Además, se habla de superávit de ferias nacionales e internacionales. Ante la sobrecarga económica se prescinde de la más débil, y ésta ha sido Última Pasarela.

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