Leavers vs. Raschel
Hoy en día, el Leavers tiene que competir con los encajes Raschel, más baratos, menos técnicos y adecuados para la deslocalización.Patrocinada por Chantal Thomass, la Ciudad Internacional del Encaje y de la Moda se inauguró en Calais el 11 de junio de este año, aunque sus antecedentes hay que buscarlos ya 15 años atrás cuando un grupo de industriales del sector pusieron en marcha la idea, que ahora se ha realizado con capital prifado y público.Su mecenazgo, de hecho, corre a cargo de las empresas y marcas asociadas a Trame (Technique-Recherche-Assistance au Musée Européen de la Dentelle et de la Mode), presidida desde su creación por Olivier Noyon.La Ciudad, que tuvo un stand en la reciente edición del salón Tissu Premier, en Lille, ha supuesto una inversión cercana a los 30 millones de euros. Alberga un museo del encaje, máquinas Leavers en funcionamiento, un anfiteatro, talleres y otras instalaciones que la convierten en una verdadera ciudad. Está instalada en la antigua fábrica Boulart que data de 1870 y que ha sido completada con un edificio actual, obra de los arquitectos Alain Moatti y Henri Rivière, que tiene una fachada en vidrio serigrafiado que reproduce motivos Jacquard usados en las máquinas Leavers.La exposición permanente, que ocupa 2.500 m2, ofrece un viaje por el corazón del encaje: el encaje manual, el inicio de la producción industrial, el encaje mecánico, las tendencias del encaje en los s.XX y XXI, y el encaje del presente y del futuro.El museo cuenta con 10.000 muestras de encajes, 3.200 prendas y objetos de moda y millares de piezas de utillaje, 2.000 libros, 10.000 revistas de moda, etc.La historia de CalaisCalais, que desde 1347 y durante 210 años perteneció al imperio británico, recibió de Inglaterra la tecnología del encaje y del tul a partir de 1816 cvon la llegada de las primeras máquinas de Lindley, Heathcoat y Leavers. El primer taller se instaló ese año en Saint Pierre a dos pasos de la actual Ciudad del Encaje. A fines de siglo sufrió una primera crisis importante, que se ahondó con la segunda guerra mundial, en la que muchas máquinas Leavers fueron destruidas.Además, comenzó a disminuir la práctica religiosa, cuyos ritos generaban buena parte de la demanda. Hoy en día su destino se encuentra en la moda íntima, la moda nupcial y la alta costura.Leavers vs. RaschelLa tradicional tecnología Leavers es famosa por su finura, la riqueza de sus fondos y la variedad de sus motivos. Llegada de contrabando de Inglaterra, fue equipada enseguida en Francia con sistemas Jacquard que le permitían imitar los encajes tradicionales hechos a mano: Chantilly, Valenciennes, Alençon, Cluny, etc.Hoy en día, el parque de máquinas Leavers es la base de los productos homologados Dentelle de Calais, marca registrada por la federación francesa de encajes y bordaje de Calais. Trabajan todavía con ellas una quincena de empresas que han ido modernizando los materiales usados (tejidos sintéticos, elastano, microfibras, fribras ecológicas, etc.) y que han incorporado tecnología CAD.Sigue siendo, sin embargo, una tecnología muy comnpleja, que exige mano de obra muy experta y que, por lo tanto, no se puede deslocalizar. Además, desde hace años no se fabrican nuevas máquinas Leavers.Actualmente este grupo de empresas cuenta con 1.500 trabajadores y un parque de 300 máquinas Leavers. Anualmente producen más de 800 dibujos nuevos y casi 15 millones de metros de tejidos, con una facturación de 40 millones de euros, el 70% de ellos en la exportación.La producción con Leavers debe competir con los encajes realizados en máquinas Raschel, de precio mucho más económico porque es una tecnología de punto, mucho más sencilla que la Leavers y que permite la deslocalización.De hecho, el grupo Noyon, por ejemplo, fabrica hoy en día un tercio de su producción con Leavers y dos tercios con Raschel.El encaje Leavers, que sólo existe en Francia y unos pocos países europeos (en España hay algunas máquinas en Barcelona) quedará sólo para artículos de lujo y mercados muy minoritarios debido a su elevado precio.Precisamente, el stand de La Ciudad Internacional del Encaje en Tissu Premier distribuía información sobre el libro ¿Quién quiere matar el encaje de Calais?, en el que los periodistas Thierry Butzbach y Morgan Railane desvelan las interioridades del sector y se quejan de las empresas y profesionales que han puesto a disposición de sus competidores el know-how tradicional del encaje de Calais, y que han difundido la tecnología Raschel, que está poniendo en graves dificultades a la Leavers.
