melena1En los últimos dos meses Masaltos ha recibido cientos de llamadas y reclamaciones de clientes sobre la calidad, duración y terminación del calzado, una situación que excedía con creces la media de consultas diarias. Al pedir a algunos de ellos que devolvieran el calzado defectuoso para revisarlo o reemplazarlo por otro, se ha descubierto el fraude. Los zapatos falsos estaban fabricados en materiales sintéticos e incumplían la normativa, situándose muy lejos de los estándares de calidad habituales de Masaltos.com.“Los zapatos habían sido fabricados y vendidos por empresas ajenas a Masaltos.com”, señala sorprendido Andrés Ferreras, fundador y director general de la empresa española, “pero habían utilizado para ello nuestros logos e incluso las facturas eran muy similares a las nuestras. Si no cortamos de raíz este fraude, nos arriesgamos a que los clientes –que tanto trabajo cuesta ganar –pierdan su confianza en las empresas españolas de comercio electrónico”.La falsificación y venta de productos falsificados está penalizada en España con una pena de prisión de entre 6 meses y 2 años. Además, la legislación obliga a destruir los productos falsificados y a que el falsificador tenga que pagar una indemnización calculada en función de los beneficios obtenidos.Las ventas por Internet suman 13 trimestres consecutivos de crecimiento en España y cerca de 150 millones de transacciones anuales, con lo pone de relieve la fortaleza del comercio electrónico. Este auge ha llevado a los falsificadores a refugiarse en la Red y beneficiarse del anonimato inherente a la venta on-line. “El desarrollo de la normativa europea sobre comercio electrónico obliga a las empresas a publicar una dirección física y un número de teléfono, pero no todos los clientes comprueban dónde están comprando o no encuentran la página donde lo hicieron. Por eso, a la hora de reclamar, recurren a nosotros”, señala Ferreras.* Para más información: https://www.masaltos.com