Si bien las investigaciones sobre el fosfato de plomo ya habían comenzado en la década de los treinta, hubo que esperar a 1959 para ver nacer los primeros pigmentos con base de carbonato de plomo. Eran los pigmentos Iriodin, que marcarían el inicio de una trayectoria de cinco décadas en el mercado de los pigmentos, un sector con crecientes aplicaciones en productos de la vida cotidiana, desde automóviles a fachadas, pasando por muebles, cosméticos o textil.A lo largo de estos 50 años, el sector de los pigmentos ha ido incorporando constantes innovaciones y mejoras a sus productos, hasta convertirse en una importante base del negocio de Merck. Hoy, Merck es uno de los proveedores de pigmentos más valorados por sus clientes.“Afrontamos el futuro con optimismo, ya que estamos muy bien posicionados en el mercado de los pigmentos”, señala Frank Ott, director de Merck Chemicals. “La estabilidad y continuidad de Merck, reflejadas a lo largo de estas cinco décadas, despiertan en los clientes una gran confianza en nuestros productos y servicios”.Nuevos pigmentos para el nuevo sigloAhora, ya en el siglo XXI, Merck continúa con la expansión continuada de sus productos hacia nuevas aplicaciones y mercados, como lo demuestra el lanzamiento de cuatro nuevas gamas de pigmentos. En el año 2000, los pigmentos Xirallic con base de óxido de aluminio, y fabricados de forma completamente sintética para el ámbito de las pinturas, los plásticos y la impresión marcaron nuevas tendencias con un brillo no alcanzado hasta la fecha dentro de los pigmentos con efecto de destello y centelleo.Por su parte, los pigmentos Color Travel (nombre comercial de Xirona), con base de mica, ofrecieron novedosos efectos de cambio de color para el sector cosmético. Ya en 2002, nuevos pigmentos basados en dióxido de silicio, Colorstream, mostraron transiciones de tono fluidas y dependientes del ángulo de observación. A partir de 2004, Merck amplió el desarrollo de pigmentos funcionales para la protección de productos y marcas con la gama Securallic. El año 2007 vió el lanzamiento de Pyrisma, los innovadores pigmentos de interferencia, con base de mica, de alto rendimiento.