Just Cavalli p-v´09

Milán no escapa a los síntomas de la crisis, que ha afectado por igual a Nueva York y a Londres. Menos diseñadores, menos marcas y menos compradores. En los desfiles de moda masculina de enero, el fantasma de la crisis ya estuvo presente. Según Boselli, que ayer presentó la nueva edición de la semana de moda femenina de Milán, la ausencia de algunos modistos se debe a la prudencia que reina entre los compradores, menos numerosos que en el pasado y que, en su opinión, intentan reducir gastos. “Un clima terrible”, admitía, a pesar de no querer perder la fuerza y la esperanza. Explicó que estas diez casas que en esta ocasión no desfilarán atraviesan dificultades financieras. Una de ellas, La Perla, marca especializada en íntimo que hace unos años lanzó su línea de pret-a-porter, se justifica por “razones estratégicas y no económicas”, otra, AB Soul, reconoce que se debe a recortes de presupuesto. Just Cavalli ha sido la última en anunciar que no desfilará en esta edición de la pasarela, a consecuencia de la delicada situación por la que atraviesa Ittierre, la empresa que propietaria de su licencia de producción y que hace un mes entró en administración extraordinaria y precisó de intervención pública.