Hay que fomentar la conciencia sostenible de las empresas a través de incentivos económicos, apuntó Ana Belén Muñoz Milán, responsable del Dpto. de Medio Ambiente de Inescop, en Momad Shoes

15.03.2018.- La quinta edición de Momad Shoes, Salón Internacional del Calzado y Accesorios, organizado por Ifema y celebrado del 2 al 4 de marzo, volvió a prestar especial atención a la moda sostenible. Durante la jornada del sábado 3 de marzo, tuvieron lugar en el Foro Momad diversas ponencias en torno a la industria del calzado y a la moda responsable, a través de las cuales se hizo hincapié en la necesidad de incrementar los esfuerzos hacia una moda más sostenible.

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Ana Belén Muñoz: incentivos económicos

En este marco, Ana Belén Muñoz Milán, responsable del Dpto. de Medio Ambiente de Inescop (Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas), planteó la importancia de fomentar la conciencia sostenible de las empresas a través de incentivos económicos. En su exposición puso como caso de éxito la política seguida al respecto en la Comunidad Valenciana, donde las empresas pagan una tasa por vertido y otra por la no revalorización de residuos: si las empresas revalorizan el residuo, se ahorran la segunda tasa, lo que hace que muestren más interés por mejorar en este sentido.

Desde hace 47 años, Inescop desarrolla diversas líneas de investigación para cubrir las necesidades que demanda la industria del calzado, especialmente centradas en las últimas décadas en el ámbito de la sostenibilidad. En este sentido, Ana Belén Muñoz señaló que el instituto está muy implicado en llevar a cabo la economía circular y la revalorización de residuos de calzado que terminan en vertederos, principalmente la piel. Estamos luchando para que las fábricas de calzado separen sus residuos sobrantes o defectuosos para poder trabajarlos por separado, es decir, la piel, la suela y el tacón, ya que eso simplifica de entrada todo el proceso.

Transformación de residuos en colágeno

Inescop trabaja actualmente, entre otros, en un proyecto de revalorización de la piel para obtener colágeno de los residuos con el fin de volver a utilizarlos en el proceso de curtido, como fertilizantes o para elaborar microcápsulas, en las que introducir sustancias con diferentes funciones: aromas, sustancias hidratantes, biocidas, etc. Otra de sus líneas de investigación está orientada a elaborar los poliuretanos utilizados en las suelas de los zapatos a partir de una materia prima más sostenible que la procedente del petróleo: el poliuretano se forma a partir de dos sustancias, el poliol y el isocianato, pero el poliol se puede obtener a partir del CO2 que sale por las chimeneas de las industrias, reduciendo así la fuente natural por un residuo que, expulsado a la atmósfera sin tratar, resulta altamente contaminante, explicó Ana Belén Muñoz.

Relacionados también con el sector del calzado están los ensayos de biodegradación que realiza el citado Instituto y que permiten calcular la sostenibilidad de un zapato, porque un zapato, a pesar de estar fabricado íntegramente con piel natural, puede tardar hasta 200 años en degradarse en un vertedero. Nuestro objetivo es la economía circular, que busca la minimización de recursos y la utilización de materiales sostenibles para reducir al máximo el impacto medioambiental y perseguir el equilibrio social y económico, concluyó la ponente.

AMSE: economía circular

El concepto de economía circular también estuvo también presente en el Foro a través de la ponencia de Marina López, presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de España (AMSE), que invitó a reflexionar sobre el hecho de que la industria de la moda sea la segunda más contaminante del planeta después de la petroquímica: en el caso del calzado, la mayor parte de la piel que se utiliza sale de Brasil y va a parar a Bangladesh, donde se curte. Para el curtido se utilizan productos químicos, como el cromo, que van a parar a los ríos, y de ahí al mar, donde las corrientes marinas lo distribuyen por todo el globo, contaminando también el pescado que llega a nuestro plato, explicó la ponente.

También apuntó que esa no es la única vía por la que estamos sometidos a los efectos del cromo, ya que llega a nuestro cuerpo también a través de los zapatos, los bolsos, los cinturones y las prendas de ropa tintadas, que entran en contacto con nuestra piel. Por todo ello es de suma importancia leer con atención las etiquetas de las prendas que vestimos, ya que en ellas se recoge una información vital: por poner un ejemplo, ni siquiera el algodón 100% está libre de toxicidad, a no ser que sea orgánico y que el color venga dado por tintes vegetales.

La sostenibilidad, perjudicada por la fast fashion

En las últimas décadas, con la llegada de la globalización, se produjo la deslocalización de la producción, trasladándose la fabricación sobre todo a los países asiáticos. A este hecho se ha sumado el fenómeno fast fashion, que supone una rápida rotación de prendas y zapatos en nuestro armario a costa de reducir la calidad y el precio de los productos. El resultado en muchos casos es un producto de deshecho pensado para mantener el consumo, pero poco respetuoso con el planeta, la mano de obra y nuestra salud. Por eso es muy importante que haya una conciencia sostenible en la moda y no consumir por impulso, sino por necesidad, concluyó la presidenta de AMSE.

Momad Shoes celebrará su próxima edición del 7 al 9 de septiembre en Ifema en paralelo con Momad Metropolis. Ambos certámenes volverán a prestar una especial atención a la moda sostenible, tanto en su oferta comercial como en su programa de ponencias y divulgación que se desarrollarán en el Foro de esos salones.

+ Info: www.ifema.es