Puig amplía su oferta sobre Gaultier a la mayoría del capital
El grupo Puig es, junto al holding Hong Kong Fung Capital, una de las empresas interesadas en entrar en el capital de Jean Paul Gaultier. Ambas además son las que están mejor situadas para entrar en conversaciones exclusivas para adquirir la firma de moda.
A favor de Puig pesa su experiencia en el sector. El grupo es propietario de Paco Rabanne, Carolina Herrera y Nina Ricci, y de todas ellas ha sabido mantener su identidad, además de mejorar su gestión. Por su parte, el holding chino favorece el interés de la actual dirección de Jean Paul Gaultier de crecer en Asia, en especial para entrar en China.
Li&Fung, que gestiona la logística en Asia y Estados Unidos de imperios como Zara o Wal-Mart, tiene a su favor un fondo de 1.000 millones de dólares para la compra de activos en el sector del lujo y la logística. Además, es propietaria de marcas como Cerrutti.
También interesado en esta operación está el grupo galo Interparfums, que controla las licencias de perfumes de Burberry, Lanvin, Montblanc o Paul Smith. Por su parte, la casa suiza Richemont, propietaria de Cartier y Van Cleef, ha sido descartada por los vendedores, igual que el gigante del lujo Pinault Printemps Redoute (PPR).
Jean Paul Gaultier facturó cerca de 26 millones en 2010, pero cerró el ejercicio con números rojos y su valor radica en dos de sus perfumes estrella, Le Mâ,le y Classique, cuya licencia, en manos de una filial de la japonesa Shiseido, vence en cuatro años. Hermès, segundo accionista de Gaultier después del propio modisto, decidió vender su participación por su escasa predisposición a invertir más dinero en la casa francesa para financiar su expansión en Asia.
También pesó el enfriamiento progresivo de sus relaciones con el modisto francés, que culminaron con la salida de Gaultier como director creativo de las colecciones de prê,t-à-porter femenino tras la muerte de su valedor, el ex presidente de Hermès Jean-Louis Dumas.
Hermès está dispuesto a acompañar a un nuevo inversor, es decir a desprenderse sólo de una parte de su 45 %, una solución que no se contempla ni con Puig ni con Li&Fung, dispuestos a adquirir la totalidad. Está previsto que la decisión de venta se cierre antes de verano, pero podría alargarse algunas semanas más.
