Tejidos que repelen insectos
El objetivo central de la iniciativa es el uso de tecnologías emergentes para conseguir efectos insecticidas en tejidos y plásticos. Dentro de esa funcionalidad, busca no sólo conseguir buenos índices de eficacia biológica, sino controlarla en función del tipo de producto a fabricar. En el proyecto, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación y del Feder, participan los centros tecnológicos Cidemco, Leitat y Aimplas. Su know-how en microencapsulación, biocidas y termoplásticos, propiciará la consolidación del consorcio hacia nuevas líneas de investigación.La simple incorporación de ingredientes activos en tejidos y plásticos no es en sí, el mayor reto del proyecto, pues en el caso de los tejidos se encuentran algunas soluciones en el mercado, aunque todavía con carencias por cubrir. En el sector de los plásticos, en cambio, no hay experiencias significativas. Además, representa un gran reto incorporar biocidas a las matrices de plástico. Los principales retos del proyecto radican sobre todo en las tecnologías destinadas a proporcionar prestaciones específicas, es decir, en conseguir que el producto actúe como y cuando queramos.Otra de las posibles necesidades a las que responde Inseplatex es conseguir que un producto proporcione el efecto repelente/insecticida cuando sea preciso. En los EPI, por ejemplo, el calor corporal podría activar la liberación del activo, evitando el efecto repelente cuando la prenda está guardada en un armario. Esta funcionalidad, además, alargaría la duración de los efectos de la prenda.Las plagas a las que el proyecto se dirige son tanto insectos voladores como rastreros. En concreto: moscas, mosquitos, cucarachas y hormigas, que constituyen las plagas urbanas más representativas y peligrosas para la salud humana, ya que pueden transmitir enfermedades.En función del tipo de aplicación que se desee para un producto en concreto deberá plantearse un efecto repelente o insecticida. Tanto en plásticos como en textiles nos encontramos con multitud de situaciones en las que es necesario disuadir o repeler tanto insectos voladores como rastreros. En otras, podría incluso ser interesante eliminar organismos que puedan suponer un nuevo foco de una plaga como, por ejemplo, larvas de mosquitos en contacto con textiles o plásticos en contacto con el agua.Tras la finalización del proyecto, prevista para diciembre de 2011, y en función de los resultados obtenidos, los participantes prevén realizar acciones encaminadas a su explotación y difusión. En primer lugar, antes de la publicación de cualquier resultado explotable, estudiarán la posibilidad de patentar los procesos de fabricación y aplicación de aditivos con efecto bioactivo, y los procesos de preparación de las materias activas. El alcance de las patentes puede ser diferente según lo que se pretenda obtener. Una vez protegida la propiedad intelectual de los resultados, ampliarán su difusión a la comunidad científica y a las empresas dedicadas a la formulación y aplicación de insecticidas en uso ambiental. Asimismo, crearán una página web con la información genérica del proyecto y de los socios.
