“Este es mi nombre, es mi marca y nunca me voy a ir. Siempre estaré aquí”, aseguraba ayer Hilfiger. Su desfile cerró la jornada de ayer en la semana de la moda de Nueva York, cuyo revuelo ha aprovechado para celebrar su aniversario por todo lo alto y recordar que todavía tiene cuerda para rato. Así, el creador neoyorquino, de 59 años, se mostró así determinado a seguir al frente de su marca mientras la salud se lo permita.A pesar de su empeño, recordó que este mismo año vendió su empresa al grupo Phillips-Van Heusen (PVH), propietaria de otra de las grandes marcas de la moda estadounidense, Calvin Klein. “La vendí a una gran compañía. Tienen mucha fuerza y poder en el mundo de la moda, así que esto nos da aún más poder, pero yo me quedo aquí”, afirmó. Un cuarto de siglo después, Hilfiger está decidido seguir con su american style.“Estos 25 años han sido fantásticos, realmente el mejor momento de mi vida, pero me parece que quizás han pasado demasiado rápido y ahora, el lunes por la mañana, nos miraremos al espejo y nos preguntaremos qué haremos los próximos 25 años”, señala el diseñador.Con esta colección para la primavera-verano 2011, ha querido celebrar “la herencia” de lo que representa Tommy Hilfiger. “Estamos ahora más emocionados que en colecciones previas, porque hemos creado una combinación de 25 años”, asegura. Y es que sus nuevas propuestas recuperan los colores rojo, blanco y azul, y su amor por el look preppy (pijo), dos de sus rasgos más característicos.Tras su desfile en el Lincoln Center de Manhattan, Hilfiger celebró una gran fiesta en el mismo lugar, con la actuación en directo de The Strokes y con la asistencia de celebridades, como la del tenista español Rafael Nadal.

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