La diseñadora catalana Lydia Delgado da una vuelta de tuerca más a la sensualidad y, que esta ocasión, la encuentra en las piscinas de Coconut Palm, según nos cuenta. Nos topamos con una propuesta más oscura y más racional, en la que las prendas se construyen sobre el cuerpo. Los vestidos de noche son excepcionales, de un fragilidad contenida en gasa transparente. Carmen March asienta el giro que dio en la temporada pasada y arriesga con propuestas más artísticas. En esta ocasión, propone una primavera-verano sobria, en la que consigue encontrar elegancia y seducción en lo simple y sencillo, el corte limpio, la línea recta, el tartán y los efectos ópticos.Una grata sorpresa dio Kina Fernández, con una colección coherente y consistente, fresca y muy veraniega inspirada en los largos periodos vacacionales en la costa sur francesa de principio del siglo pasado.

Es un tema recurrente, pero la diseñadora gallega ha sabido sacarle jugo. Del mar nos habla de nuevo el mallorquín José Miró, que sigue profundizando en su ondinas futurístico-alienígenas, y Andrés Sardá, que propone un baño para hadas de hoy, sofisticas y seductoras.La noche sigue siendo de Hannibal Laguna, que propone veladas en tono champange o rosa empolvado y sedas en movimiento o en contenida rigidez. Javier Larraínzar continúa en su línea clásica y conservadora. En esta ocasión, introduce baño. Sin sentido, la colección de Alma Aguilar, con blusones holgados, raya diplimática y vestidos de gasa.

Lydia Delgado
Carmen March
Kina Fernández
José Miró
Andrés Sardá
Hannibal Laguna
Javier Larraínzar
Alma Aguilar

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