Los problemas laborales, civiles y climatológicos de Bangladesh pueden arruinar la capacidad productora y exportadora de su industria textil.

Bangladesh ha estado sacudido durante los últimos meses por numerosas dificultades, que ponen en un brete su capacidad productora y exportadora. Las primeras fueron las huelgas y los ataques de los trabajadores de las fábricas textiles, que llevaron al cierre de bastantes de ellas para evitar males mayores.

UNI Global Union e IndustriALL han pedido oficialmente a 200 marcas de moda que mantengan su compromiso con la industria textil de Bangladesh.

Por contagio, les siguieron abundantes revueltas populares -sobre todo, a causa del coste de vida- que terminaron con la renuncia y huida de la primera ministra Sheikh Hasina. La sustituyó Muhammad Yunus, un Premio Nobel de la Paz, muy respetado en su país y en todo el mundo que prometía una transición pacífica hacia una nueva Administración Pública.

Posteriormente, el país se ha visto afectado por una ola de calor y por grandes inundaciones, que han afectado seriamente a las fábricas del sector textil, a su sistema de comunicaciones, a su infraestructura eléctrica y, en consecuencia, a la producción y a la exportación. La autopista entre Dhaka-Chittagong (la capital y el principal puerto del país), por ejemplo, se ha visto muy afectada, ocasionando grandes retrasos en la salida de mercancías. Los fabricantes están urgiendo al Gobierno para que establezca rutas alternativas a otros puertos (Panagon y Mongla, por ejemplo) para no seguir empeorando los plazos de entrega.

De momento, las marcas occidentales han declarado su apoyo al país, pero de hecho están buscando alternativas de subcontratación en otras zonas del mundo. Algunas de ellas (españolas y alemanas, entre otras) han suspendido ya algunos de sus pedidos, aunque no se ha podido concretar cuáles. Otras están derivando pedidos a Camboya o Indonesia.

Después del accidente en Rana Plaza, la situación de la seguridad en las fábricas ha mejorado. Sin embargo, resulta prácticamente imposible decir en qué porcentaje. Recientemente, la Cumbre celebrada allí ha puesto de manifiesto algunas de sus mejoras.

Este año se ha cumplido el décimo aniversario del desastre de la fábrica Rana Plaza en el país, que dejó miles de muertos y fallecidos.

Peticiones a las marcas para que mantengan sus compras en Bangladesh

Hace solo unas semanas, UNI Global Union e IndustriALL han pedido oficialmente a 200 marcas de moda que mantengan su compromiso con Bangladesh. Su industria textil/moda, en efecto, tiene 4 millones de trabajadores y sus exportaciones son el sostén para el futuro del país y de su democracia.

En este ambiente de caos, incluso las propias empresas del sector textil/moda están desarrollando una guerra entre sus asociaciones por motivos incomprensibles en Occidente.

Naturalmente, la situación en Bangladesh beneficia a otros países. Su industria textil podría sustituir a la del país asiático. Entre ellos estarían sin duda algunos países del arco mediterráneo.

La ETI expone su punto de vista

La Ethical Trading Initiative (ETI) ha manifestado la importancia de la responsabilidad de todo el sector para garantizar la estabilidad y la seguridad de empresas y trabajadores.

George Williams, asesor de esta organización, por ejemplo, ha señalado: «Nuestras recientes recomendaciones para una conducta empresarial responsable en el país siguen siendo plenamente pertinentes. Las empresas que compran en Bangladesh deben asegurar los derechos humanos y aplicar prácticas de compra responsables. En concreto, deben adoptar medidas para mitigar los efectos adversos de los fenómenos meteorológicos extremos sobre los trabajadores».

A pesar de sus bajas emisiones per cápita, Bangladesh está a la vanguardia de la crisis climática resultante de las emisiones de gases. Las inundaciones de las últimas semanas son otro ejemplo del precio devastador que los ciudadanos bengaleses están pagando por la inacción de los países contaminantes.

Para más información: https://www.exteriores.gob.es/

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