Emisiones de metano, nuevo foco de acción de la moda sostenible
Un estudio de la asociación Collective Fashion Justice destaca la gravedad de las emisiones de metano en procesos textiles, como en la producción de lana, cuero, cachemir y otros materiales.
Investigadores de las universidades de Nueva York y Cornell, en colaboración con Collective Fashion Justice, han publicado el primer informe que estudia las emisiones de metano del sector de la moda. Sus autores consideran que siguen siendo un ‘punto ciego‘ en nuestro sector, que debería prestarle mayor atención. Según el informe, materiales de alta calidad, como la lana o el cuero, son responsables de una parte considerable de esta huella de metano.

El metano atrapa mucho más calor que el dióxido de carbono. Su contribución al calentamiento global durante los últimos veinte años es 86 veces mayor que la de las emisiones de carbono, que ya son mucho mejor medidas. Estas emisiones proceden principalmente de animales rumiantes, como vacas, ovejas y cabras, que expulsan este gas.
El cuero y la lana representan solo el 3,8% de los materiales usados por el sector textil, pero su producción representa el 75% de la huella de metano de la moda.
Comprar una prenda de alta calidad hecha de una fibra natural como la lana durará más que una versión más económica y menos duradera, hecha de poliéster. Sin embargo, el informe destaca que la moda no hace lo suficiente para abordar el impacto ambiental de los materiales de origen animal.

Poliéster, frente a las emisiones de metano
El poliéster también tiene un gran impacto en el planeta. Sus emisiones de gases de efecto invernadero se están disparando, según un informe publicado por el Apparel Impact Institute, una tendencia impulsada en parte por el poliéster virgen. Sin embargo, Collective Fashion Justice advierte de la falta generalizada de atención a las emisiones de gas metano.
La industria mundial de la moda es responsable de emitir alrededor de 8,3 millones de toneladas de metano al año, lo que significa que su huella es casi cuatro veces mayor que la de un país como Francia.
Emma Håkansson, fundadora de Collective Fashion Justice, ha explicado estos resultados. «A los consumidores les conviene comprar menos prendas nuevas e inclinarse por las de segunda mano como preferencia para reducir las emisiones de metano. En la producción de prendas nuevas, las emisiones de metano siguen siendo un punto ciego. El sector no puede corregir lo que no observa».
La lana de cachemir, uno de los materiales de lujo más codiciados, representa una pequeña parte de la huella total de metano de la moda, pero tiene una intensidad por kilogramo particularmente alta.
El informe recuerda, además, que las empresas textiles deberían utilizar materiales reciclados, especialmente para lana y cachemira, donde no existen muchas alternativas viables.
Para más información: https://www.collectivefashionjustice.org/methane-reduction
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