Entrevista a Jordi Ribes, presidente de Texfor
El pasado 31 de julio por fin se firmó el Convenio Textil Español. El documento estipula un aumento salarial del 0,5% para el primer semestre de 2015, de un 0,7% para el segundo semestre del año, del 0,9% para 2016, y de un 1,3% para 2017. Pero, ¿qué más hay? ¿qué significa la firma de este documento que tanto ha tardado en llegar? Entrevistamos a Jordi Ribes, presidente de Texfor, para que nos lo explique.
¿Qué otros puntos de interés subrayaría del nuevo documento que significan un paso adelante para la industria? En un convenio colectivo no sólo hay que fijarse en el tema del incremento salarial, que ha sido real, a pesar de ser contenido. Por ejemplo, valoro muy positivamente la duración de 3 años, algo que da estabilidad al sector en un momento de crecimiento como el que ha de venir. A nivel técnico, también resulta interesante la simplificación del convenio, ahora mucho más claro y actualizado. Es un convenio responsable y con una duración correcta. ¿Están satisfechos con este acuerdo? A pesar de que la negociación de este convenio no ha sido fácil, porque veníamos de un convenio con prórroga, una ruptura del CIE…, las patronales hemos tenido que entendernos con el Género de Punto y Confección, así que bien está lo que bien acaba. El próximo convenio será para el ejercicio 2018. Según hemos podido hablar con algunos de los firmantes, el convenio permitirá al sector centrarse en los numerosos retos y tareas pendientes. ¿Qué objetivos se plantean desde la patronal en los siguientes campos? La formación de los trabajadores. Para nosotros es un tema fundamental y capital de lo que tiene que ser el sector en el futuro. Debemos tener el personal adecuado para el crecimiento del sector. Para ello la ayuda para la formación dual es fundamental y desde Texfor estamos apostando fuerte por ello. También está el tema de la ingeniería industrial textil. Gracias a los componentes de Texfor hemos pasado de tener cuatro alumnos hace unos años a 44 alumnos durante el curso pasado. En el lado negativo está la nueva ley de formación del gobierno, que deja a las patronales en una situación complicada. Mi crítica hacia la ley es dura. La formación que interesa a la empresa es la de proximidad. La generación de empleo. El empleo ha de crecer, pero no podemos esperar crecimientos espectaculares. Todo lo que sea ayuda desde el Gobierno con leyes que promuevan la generación de empleo será bueno. La generación de empleo va de la mano del incremento de la producción, y en eso las empresas españolas están siendo valientes porque están generando empleo y a un ritmo correcto respecto a la producción. En este sentido, el hecho de hacer un convenio a largo plazo da estabilidad al sector y ayuda a generar empleo de manera importante. Las relaciones entre las empresas y los Centros Tecnológicos. Es otro tema vital en un sector como el nuestro, muy fragmentado en conceptos y en empresas -desde la empresa especializada en fibras a la empresa especializada en prendas, hay una gran variedad de empresas pequeñas-. Por eso, los centros tecnológicos tienen un valor importantísimo. Desde Texfor hemos firmado convenios con Leitat para ayudar a esa relación entre empresas y centros tecnológicos. Hay que apoyar esta relación: entre empresas, centros tecnológicos y universidad. En el tema de la inversión, necesitamos que la empresa crea en la investigación, pero necesitamos también la ayuda de la administración y el apoyo de los centros tecnológicos para que eso sea viable tanto técnica como económicamente. Por eso, creo que la relación de esta cadena debe mejorar. El problema reside en los recortes de la Administración… y no tengo ningún noticia de que vayan aumentar las ayudas. ¿Cómo están las relaciones con las Administraciones Públicas? (Ríe) En algunas cosas mejor que en otras. En el lado negativo, me gustaría destacar el tema de las ayudas a la internacionalización vía Icex, que se han visto reducidas en un 80% en los últimos cinco años. A pesar de todo, las empresas han hecho un esfuerzo importante. Los datos de exportación han ido creciendo de manera exponencial. Las empresas han conseguido mucho pero no por la ayuda del Icex. Aún así, la Administración está como está y las ayudas son las que son. Estoy convencido de que las Administraciones no hacen las cosas porque no pueden. Si las cosas van yendo mejor volveremos a tener las ayudas que necesitamos. ¿Qué nos puede adelantar sobre los proyectos europeos en los que está implicado el textil español a día de hoy? En los últimos tres años Texfor ha gestionado como partner español un proyecto importante, Tex-Med, un proyecto de colaboración entre clústers de todos los países del Mediterráneo. Ha sido muy importante en cuanto a resultados. Ahora estamos trabajando en la confección de otros proyectos, pero prefiero hablar de ellos cuando estén cerrados. ¿Y que nos puede decir de la palabra mágica de esta crisis textil: la reindustrialización del sector textil en España? Efectivamente, es la palabra de moda de toda la industria. Es más una tendencia que una realidad a día de hoy. No ha habido un gran incremento de nuevas plantas de producción. Sí es verdad que había plantas que trabajaban a medio gas y han podido absorber ese regreso de la producción. A corto plazo yo veo difícil una reindustrialización con plantas nuevas y con inversiones espectaculares. Las condiciones bancarias y otras, a día de hoy, son las adecuadas, por lo que existe un cierto regreso de la industrialización, pero no a la escala que se esperaba. Yo, que soy un gran defensor de la industria, creo que un país como el nuestro necesita un tejido industrial potente, por lo tanto hay que hacer políticas industriales para que la industria textil tenga un papel importante en el país. Según anunció Alejandro Laquidain durante la firma del Convenio Textil, tienen la intención de recuperar el Obsevatorio Textil, inactivo desde hace cuatro años. ¿Qué nos puede adelantar sobre este tema? El Observatorio Textil fue una herramienta innovadora que sirvió para muchas cosas. Estábamos sentados sindicatos, Administración y patronal y llevamos adelante muchos temas importantes, como el de la marca ModaEspaña, la seguridad industrial y otras muchas actividades. Cuando la Administración decidió que no había más medios para el Observatorio, ahí se quedó. Nuestra intención política es que vuelva a funcionar porque es una herramienta que sirvió. Es un proyecto de futuro que en los próximos años podamos volver a activar. A tenor de los últimos datos de Cityc, el sector evoluciona en positivo, excepto en el caso de la producción de la confección (un 12,1% menos que en el primer semestre de 2014). ¿Este dato es preocupante? Pues sí, que la producción baje siempre es preocupante. De todas formas vemos que la cifra del negocio de la confección sube. La explicación clara y lógica es que las importaciones suben. Como defensor de la industria, no me gustan estas cifras. Los precios industriales del textil están a la baja (-0,4% vs. julio 2014), ¿A qué se debe y qué espera que ocurra en este sentido de aquí a final de año? Si miramos el interanual, la línea es plana. Estamos en una situación de moderación de precios, no somos distintos del resto de la economía. En el lado positivo de la balanza, Cityc apunta crecimientos en la cifra de negocios, en empleo, en exportación y en comercio. ¿Podría darnos sus expectativas del año para el sector en estos tres campos? Creo que seguirán subiendo. Destacaría el incremento de las cifras de la inversión, por encima del 20%. Esto quiere decir que el sector apuesta. Esto, junto a los datos de crecimiento de empleo, aportan un cierto optimismo. Los próximos meses será de crecimiento moderado, porque de esta crisis vamos a salir pasito a pasito. Por desgracia, creo que nos quedan muchos años para salir de esta crisis. Puede ser prácticamente una década volver a estar donde estábamos. A día de hoy nadie es capaz de pronosticar del 20-25%, algo totalmente impensables a día de hoy. En cuanto al sector industrial veo muy difícil que volvamos a ser lo que hemos sido, pero seguimos vivos. Es la parte positiva. ¿Qué es lo que más preocupa al sector textil español actualmente? Hay temas preocupantes y hay temas en los que hay que trabajar. Me preocupa el consumo interno, por ejemplo, que parece que no acaba de arrancar…, y a nivel más interno, el tema energético en nuestro país es muy preocupante. Es un tema que hay que tratar y que requiere insistir con la Administración para buscar soluciones. ¿Le preocupa también la devaluación del yuan? Sí, pero para mí esta es una batalla ya perdida. Nosotros hace ya tiempo que no competimos por precio. Debemos intentar competir por seguridad, servicio, calidad, proximidad, flexibilidad y capacidad de reacción rápida. ¿Hay algún Gobierno de algún país que usted considere que lo está haciendo bien en cuanto al apoyo del sector textil? Italia está invirtiendo de manera impresionante en la industria textil, en Portugal también están haciendo cosas importantes para la mejora textil. Tengo la sensación de que en los últimos años nuestra clase política ha podido considerar nuestra industria manufacturera como algo que no servía, como algo del pasado. Creo que esto está empezando a cambiar. Tanto la Administración como el colectivo general están empezando a ver un cambio. Y esto en el futuro dará sus frutos. ¿Algún mensaje que quiera a nuestros lectores? Mi mensaje es optimista. Hemos vivido tiempos muy duros, empresas y trabajadores han hecho un gran esfuerzo, por desgracia, en muchas ocasiones no ha sido suficiente. Pero mi lectura es positiva para el futuro. Nuestro sector es un sector vivo y de futuro.* Descarga esta entrevista al completo aquí: Pinker Moda N.351
