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El Senado estadounidense discute ya el Fabric Act


Fabric Act intenta meter en vereda al sector confeccionista, proteger a sus trabajadores e incluso recuperar la producción de antaño.

27.05.2022.- La senadora Kirsten Gillibrand ha anunciado la presentación en el Senado de Estados Unidos de su ley Fashioning Accountability & Building Real Institutional Change (FABRIC Act), que se propone endurecer la responsabilidad de las empresas de moda ante sus trabajadores y el medio ambiente. Si se aprobase, protegería a los casi 100.000 trabajadores que todavía quedan en el sector confeccionista. Ayudaría a revitalizar el sector mejorando las condiciones de sus trabajadores reformando las actuales condiciones salariales. Además, pretende incentivar la relocalización en el país de al menos una parte de la producción que ahora encargan sus empresas a otros países.

Fabric Act, Kirsten Gillibrand, confección en Estados Unidos
 Kirsten Gillibrand. con los senadores Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Cory Booker, durante un acto en defensa del Fabric Act

Lógicamente, este proyecto de ley no afecta a las empresas españolas de este sector. Recuerda, sin embargo, algunos de los puntos de la normativa sobre Due Diligence que está gestando la Unión Europea, que también endurece el entorno para el textil/moda.. El Fabric Act, además, sucede a otros dos propuestas legislativas que también quieren limpiar el textil/confección estadounidense. Todo este tipo de normativas tardará en plasmarse en leyes operativas, pero -como dice el refrán español-, cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. 

Los trabajadores del sector confeccionista constituyen una piedra angular de la economía estadounidense. Durante demasiado tiempo, se han enfrentado a condiciones de trabajo inseguras, al robo de salarios y a la remuneración a destajo, que a menudo prioriza la velocidad de la producción sobre la seguridad de los trabajadores. Las interrupciones de la cadena de suministro causadas por la pandemia no han hecho más que agravar estos problemas, que recaen de forma desproporcionada sobre las mujeres, las personas de color y los trabajadores inmigrantes, ha declarado Gillibrand en un comunicado de prensa. 

Los cinco pilares del proyecto de ley 

El proyecto de ley anuncia medidas en cinco aspectos concretos:

  • Reestructuración del sistema salarial y establecimiento de un salario mínimo, con incentivos para la productividad por encima de ese mínimo.
  • Establecimiento de nuevas medidas de responsabilidad que obliguen a las grandes cadenas a convertirse en aliados en la lucha contra las infracciones en el puesto de trabajo.
  • Introducción de medidas de registro y transparencia.
  • Incentivación de la reindustrialización del sector en el país.
  • Creación de un programa de subvenciones para incentivar la fabricación de prendas en Estados Unidos.

Fabric Act, Kirsten Gillibrand, confección en Estados Unidos
 La senadora Kirsten Gillibrand (Foto Francis Chung/E&E News)

 Es hora de tomar medidas audaces a nivel federal para cambiar el tejido industrial del sector. Estados Unidos fue una vez sede de una floreciente industria confeccionista. Ya es hora de reexaminar cómo ha evolucionado durante los últimos 50 años y cambiar el trato que damos a nuestros trabajadores

Las mujeres –que constituyen el 61% de la mano de obra del sector- han sufrido la pérdida de muchos puestos de trabajo durante la pandemia. Desde los diseñadores hasta los directivos y los trabajadores, las mujeres desempeñan un papel destacado en este importante sector. 

Mejor trato a los trabajadores

Los trabajadores de la confección en Estados Unidos suelen estar mal pagados, con exceso de trabajo y en condiciones inseguras. Su protección es una cuestión de sostenibilidad. Repercute en la sostenibilidad ambiental, el desarrollo comunitario, la igualdad de género y la prosperidad económica. 

Esta legislación contribuiría a proteger los derechos de los trabajadores, poniendo fin a sistemas salariales abusivos. Les garantizaría una compensación equitativa y promovería inversiones históricas en la fabricación doméstica de prendas de vestir. 

Según el comunicado de prensa, los trabajadores de la confección estadounidenses se enfrentan a la segunda tasa más alta de robo salarial  (esta es exactamente la palabra utilizada por la senadora Gillibrand) de todos los trabajadores del país. En su punto álgido, en abril de 1973, la industria de la confección estadounidense empleaba a 1,4 millones de personas. Desde entonces, esta cifra no ha dejado de disminuir. En abril de 2022, sólo quedaban 93.800. 

Hoy en día, las importaciones de ropa de China a Estados Unidos multiplican por más de 10 las de hace 30 años. Se estima que entre 1995 y 2020, China creó 1,25 millones de puestos de trabajo en el sector confeccionista, mientras que Estados Unidos perdió aproximadamente 700.000. 

Si analizamos la situación desde el punto de vista económico, la confección estadounidense pierde ahora 30.000 millones de dólares anuales que importa de China. 

+ Info: https://sourcingjournal.com/topics/labor/fabric-act-new-york-garment-workers-legislation-piece-rate-gillibrand-reformation